Por Carlos Hartig.
Tepic.- En un enérgico y urgente llamado que resonó como un verdadero “S.O.S.” ecológico, la reconocida activista, abogada y exdiputada federal, María Eugenia Jiménez Valenzuela, advirtió que la entidad enfrenta una crisis climática y ambiental sin precedentes que ya no puede ser ignorada por las autoridades. Durante una conferencia de prensa convocada por ella misma para compartir tres décadas de experiencia en el sector, la defensora lamentó profundamente el silencio y la falta de información oportuna hacia la ciudadanía por parte de los tres niveles de gobierno. Con una postura crítica y frontal ante las prioridades de las administraciones locales, Jiménez Valenzuela sentenció de forma contundente: “Yo quisiera ver una ciudad antes de embellecerla, sanearla. Es muy bonito pintar las paredes, pero creo que merecemos una ciudad sana”, cuestionando que el dinero de los impuestos no se destine a resolver las problemáticas estructurales que verdaderamente vulneran la salud de la población.
Con el respaldo de una sólida trayectoria que incluye reconocimientos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y su participación fundacional en el primer Consejo Nacional para el Desarrollo Sustentable junto a la ecologista Julia Carabias, la activista desglosó la alarmante agonía de los cuerpos de agua que cruzan la región. Retomando las conclusiones del relator especial de la ONU, Pedro Arrojo, calificó al Río Santiago como un “vector de enfermedad y muerte” que arrastra la contaminación industrial de ocho estados del país y termina impactando directamente en las costas nayaritas. En el ámbito local, centró su preocupación en el Río Mololoa y el Valle de Matatipac, señalando que este afluente sufre un estrangulamiento diario por descargas clandestinas de drenajes, rastros y empresas; afirmó que la naturaleza tiene una capacidad asombrosa de regeneración, pero para activarla es indispensable que el gobierno tenga la voluntad política de clausurar y sancionar definitivamente cada tubería ilegal.
El acaparamiento corporativo del agua y la devastación de los ecosistemas costeros fueron también ejes centrales de su dura denuncia ante los medios de comunicación. Apoyada en informes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sobre el derecho a un medio ambiente sano, la exalcaldesa de Tepic arremetió contra las empresas transnacionales de comida chatarra y bebidas embotelladas, señalando que la sobreexplotación de miles de millones de litros de agua al año profundiza la escasez en las comunidades más vulnerables mientras las autoridades permanecen de brazos cruzados. Asimismo, recordó la histórica batalla legal que ella misma encabezó en el año 2006 ante la Comisión de Cooperación Ambiental del TLCAN para frenar la destrucción de los manglares en el territorio estatal provocada por el consorcio “Cuanova”, destacando que estos ecosistemas son los riñones naturales del planeta, encargados de purificar el agua del continente antes de que se mezcle con el océano.
Frente a este panorama de evidente deterioro, Jiménez Valenzuela lanzó una propuesta drástica y estructural para transformar la administración pública y terminar con la improvisación en las dependencias ambientales. Exigió de manera enérgica que se implementen exámenes de admisión obligatorios y rigurosos para cualquier persona que pretenda ocupar una secretaría o dirección técnica relacionada con la ecología, los recursos naturales y los servicios públicos, erradicando los nombramientos basados en favores políticos o cuotas partidistas. “Que les hicieran un examen de admisión… creo que muchos no pasaban. Tal vez estén ahí los que apoyaron la campaña o los que le deben un favor al aspirante, pero necesitamos en el área de desarrollo sustentable a gente que sepa del tema”, fustigó, dejando en claro que la crisis climática actual no puede seguir en manos de funcionarios incompetentes que desconocen la urgencia de la situación.
La veterana defensora ambiental continuó su intervención haciendo un vibrante llamado a la responsabilidad moral de los comunicadores, los jóvenes y la sociedad civil para romper el círculo de la indiferencia y convertirse en los nuevos guardianes del planeta. Confiando en que la presión social es la única fuerza capaz de incidir en el diseño de políticas públicas reales de recuperación ecológica, entregó copias de expedientes, gacetas jurídicas e investigaciones científicas para que la información sea difundida masivamente y no se quede archivada en el olvido institucional. Para María Eugenia Jiménez Valenzuela, el tiempo de las promesas de campaña ya caducó y Nayarit se encuentra en un punto de no retorno donde defender la pureza del agua, la tierra y el aire es, lisa y llanamente, una lucha obligatoria por la supervivencia de las próximas generaciones.
Esta batalla por la transparencia no es nueva para la activista, quien recordó que desde las primeras reuniones internacionales sobre cambio climático hace 30 años, la información se manejaba como algo lejano y difuso. Explicó que históricamente los grupos en el poder han visto con recelo la educación ambiental de las masas, ya que una sociedad bien informada e involucrada representa un obstáculo directo para la aprobación indiscriminada de concesiones de agua, explotación de tierras y privatización de bienes comunes de forma opaca. Con su presencia, Jiménez Valenzuela busca sacudir la apatía colectiva y forzar a las instituciones a entregar reportes diarios y transparentes, invitando formalmente a la ciudadanía a sumarse a un proyecto de vida integral que rescate la dignidad del territorio nayarita frente a los intereses económicos que lo asfixian.
































