Por Carlos Hartig.
Tepic.- En una embestida frontal y demoledora contra el cinismo gubernamental que impera en la entidad, la diputada local del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Francis Paola Vargas Arciniega, sepultó de manera tajante la narrativa triunfalista del oficialismo al denunciar el colapso absoluto y multidimensional que padece el estado bajo el yugo de Morena. Durante una conferencia de prensa con el bloque de «Los Defensores», la legisladora tricolor desnudó con severidad a un régimen indolente que ha convertido al territorio nayarita en un escenario de abandono sistemático, miedo generalizado y profunda miseria social, mientras que sus funcionarios operan con total impunidad, violando las leyes electorales de forma flagrante y utilizando descaradamente las instituciones públicas como un botín político exclusivo para financiar campañas eternas a costa del sufrimiento, la marginación y las carencias más elementales del pueblo.
La diputada local Francis Paola Vargas Arciniega lanzó una lapidaria y descarnada crítica contra la parálisis gubernamental que mantiene asfixiada a la población, afirmando con contundencia que el estado padece una debacle estructural sin precedentes provocada por una caterva de políticos improvisados que llevan cinco años sumergidos en campañas proselitistas y cero días gobernando para atender las necesidades reales de la ciudadanía. La legisladora fustigó con severidad la desfachatez de los servidores del oficialismo, quienes ante la inminencia de los tiempos electorales pretenden huir cobardemente de sus cargos dejando un entorno completamente disfuncional, con una preocupante ausencia de seguridad preventiva y con la infraestructura básica en ruinas. Vargas Arciniega calificó de «inmoral, cínica y asquerosa» la constante burla a la ley electoral orquestada desde las cúpulas del poder, por lo que exigió a la ciudadanía despertar de inmediato del letargo para castigar en las urnas y echar a patadas, mediante el voto popular, a estos simuladores que traicionaron de la forma más vil la confianza pública.
Asimismo, Vargas Arciniega despedazó las «cuentas alegres» y las mañaneras narrativas de seguridad del régimen, acusando directamente a las autoridades de maquillar de forma descarada y sistemática las cifras de homicidios, extorsiones y desapariciones forzadas con el único y perverso fin de ocultar que el territorio se encuentra sumido en una auténtica guerra interna. La legisladora expuso con crudeza el horror y la vulnerabilidad extrema que se vive diariamente en la zona serrana, de manera particular en municipios históricamente asolados como Huajicori y Acaponeta, donde el narcoterror y la violencia del crimen organizado han provocado éxodos masivos de familias desplazadas de sus hogares, forzando a comunidades enteras a decretar toques de queda civiles a las tres de la tarde para evitar ser masacradas ante la total ausencia del Estado. Para la diputada priista, esta evidente complicidad e indolencia del aparato estatal con las células delictivas no solo destruye el tejido social y arrebata vidas inocentes, sino que representa una amenaza directa que busca dinamitar cualquier posibilidad de celebrar un proceso democrático limpio, libre, equitativo y pacífico en la región.
La representante tricolor arremetió también contra el descarado doble rasero ejercido desde el Poder Ejecutivo, señalando de forma implacable cómo el régimen actual actúa de inmediato como un escudo protector de gobernadores y mandatarios morenistas severamente manchados por señalamientos directos de vínculos con el crimen organizado, mientras de forma paralela desata persecuciones políticas y utiliza todo el aparato de Estado para amedrentar a la oposición. Alertó que los «focos rojos» de alarma democrática están encendidos con máxima intensidad en todo el país tras la destrucción sistemática de las instituciones clave que daban estabilidad a la nación, denunciando la demolición orquestada del Poder Judicial, el desmantelamiento criminal del sector salud que ha dejado sin medicamentos a millones, y el asalto autoritario contra los organismos autónomos. Sostuvo con firmeza que el oficialismo ya ha demostrado con creces que no tiene la madurez ni la decencia de saber perder elecciones democráticas, y alertó que la cúpula en el poder está dispuesta a arrebatar, impugnar sin fundamentos y robarse las urnas con tal de mantener vigente su dictadura de incompetencia, autoritarismo y opacidad.
De igual forma, la diputada Paola Vargas ridiculizó con dureza la falsa narrativa de austeridad franciscana con la que el gobierno intenta insultar de manera sistemática la inteligencia del pueblo mexicano, exhibiendo la grotesca contradicción de un movimiento político que monta shows mediáticos grotescos —como grabar a sus funcionarias barriendo banquetas o simulando sacrificios de austeridad en sus traslados diarios— mientras que, por las noches y lejos de las cámaras, celebran banquetes privados de extrema opulencia, lujo y privilegios en recintos exclusivos de la alta sociedad como el Castillo de Chapultepec junto a la crema y nata del poder. Consideró que estas acciones teatrales son el vivo reflejo de un gobierno profundamente farsante e hipócrita que repite discursos demagógicos de estar con las clases desprotegidas, pero que en la realidad material vive rodeado de lujos inexplicables y derroches financiados con el presupuesto sagrado que debería destinarse a la salud, la educación y los servicios públicos de la gente.
Finalmente, la legisladora local aseguró que desde la tribuna del Congreso del Estado seguirá consolidándose como una voz inquebrantable, valiente y latente para defender con garras los derechos de los nayaritas, haciendo un llamado enérgico a toda la ciudadanía a conformar un gran frente de resistencia civil y unidad comunitaria para rescatar la dignidad de la entidad. Afirmó con vehemencia que el rescate del estado ya no representa una simple opción o estrategia de carácter partidista, sino que se ha convertido en una urgencia de supervivencia social para arrancar definitivamente a Nayarit de las garras de un gobierno fallido que solo ha sembrado división irracional, sangre, impunidad y abandono. Concluyó advirtiendo de forma categórica que los ciudadanos tienen en sus manos la oportunidad histórica y la decisión soberana de corregir el rumbo torcido del estado, utilizando la vía del voto para quitar de los cargos de alta responsabilidad a quienes demostraron con creces que gobernar les quedó inmenso y que solo usaron el poder para servirse a sí mismos.

