Por Carlos Hartig.
Tepic. El clamor por la justicia y el recuerdo de los seres queridos que fueron arrebatados del seno familiar volvió a resonar con fuerza en las calles de Tepic este lunes 22 de junio de 2026. Con el rostro marcado por la persistencia y la herida abierta que deja la incertidumbre, decenas de personas integradas en colectivos de búsqueda se congregaron en la emblemática Glorieta de las y los Nayaritas para dar inicio a la novena marcha por la dignidad de sus desaparecidos. Esta movilización anual surge como un recordatorio doloroso pero sumamente necesario de aquel fatídico 22 de junio de 2017, una fecha trágica en la que más de 22 jóvenes fueron desaparecidos tan solo en el municipio de Tepic, marcando un antes y un después en la historia comunitaria y en la vida de cientos de familias que cambiaron su cotidianidad por las jornadas de búsqueda.

La marcha avanzó de manera pacífica pero con una profunda exigencia de justicia a lo largo de las principales vialidades de la capital cora. Los contingentes, integrados por madres, padres, hijos y hermanos vestidos en su mayoría con prendas blancas y portando globos del mismo color, caminaron flanqueados por la solidaridad de algunos ciudadanos y el reclamo directo hacia las autoridades institucionales. Las mantas y pancartas que encabezaban la vanguardia mostraban los rostros de los ausentes junto a consignas que denunciaban el letargo en las investigaciones. El ambiente reflejaba una mezcla de solemnidad y dignidad, donde cada paso dado sobre el asfalto representaba un año más de promesas gubernamentales pendientes y de un vacío que el tiempo, lejos de mitigar, mantiene latente en el núcleo social.
En entrevista durante la movilización, Elia Guadalupe Cervantes Ibarra, presidenta del colectivo Familias Unidas por la Dignidad de los Nuestros Nayarit, externó el tremendo desgaste y la falta de resultados sustanciales que imperan en la entidad. Al ser cuestionada sobre el objetivo central del movimiento, Cervantes Ibarra declaró con firmeza: “Como cada año estamos aquí, este 22 de junio, recordando el fatídico 22 de junio del 2017 cuando más de 22 jóvenes fueron desaparecidos aquí en el municipio de Tepic”. Asimismo, calificó como doloroso el hecho de volver a salir a las calles tras tantos años de rastreos, detallando que es un proceso complejo porque implica recordar el dolor original, pero que también es una vía indispensable para recordarle a la sociedad que la búsqueda sigue activa.
Con un tono institucional y de sensibilización social, la líder del colectivo lanzó un llamado al respeto y a la empatía hacia los sectores ciudadanos que desconocen el trasfondo de la desaparición forzada. «Le pedimos a la ciudadanía que sean un poquito más empáticos; por desgracia la sociedad estigmatiza y etiqueta a los desaparecidos», expuso Cervantes Ibarra, haciendo referencia a los comentarios insensibles que frecuentemente minimizan la tragedia y lastiman a las madres y buscadoras. Con este mensaje, el colectivo busca concientizar a la población civil sobre la urgencia de arropar a las víctimas indirectas, remarcando que detrás de cada expediente hay una familia afectada que merece dignidad en su proceso de exigencia.
El contingente realizó una parada de alto valor simbólico en la Iglesia del Carmen para realizar cinco minutos de oración por los desaparecidos, para posteriormente avanzar con rumbo fijo hacia las puertas del Palacio de Gobierno. En ese punto de encuentro con el aparato estatal, la representación de Familias Unidas por Nayarit recalcó el significado real de su lucha frente a las cifras oficiales, señalando de manera contundente que las personas ausentes no son números, sino seres humanos que hacen falta en su hogar: es un papá que un hijo extraña, es un hijo que una mamá extraña. Las inmediaciones de los espacios públicos y plazas de reunión sirvieron como escenario para visibilizar las fichas que documentan de manera formal cada caso.
Finalmente, la presidenta del colectivo hizo extensiva la invitación a todas aquellas personas que padecen el mismo calvario en la entidad y que aún no se integran a las redes de apoyo por incertidumbre o desconfianza en los canales habituales. «Que se unan, no tengan miedo, hay que luchar; somos los portavoces de nuestros desaparecidos», concluyó Cervantes Ibarra, dejando en claro que la labor civil no concluye con el repliegue de la manifestación. Con la culminación de esta novena jornada de protesta frente a la sede del Ejecutivo, el colectivo ratificó que mantendrá una postura firme y colaborativa con las instituciones vigentes, sosteniendo sus labores en campo y oficinas hasta que se logre esclarecer el paradero de cada una de las víctimas.
































