Tepic, Nayarit (RRC): Con la misma pompa y emotividad que caracteriza sus actos protocolarios, el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero encabezó este domingo el abanderamiento de la delegación nayarita que participará en la Olimpiada Nacional CONADE 2026. Ante cerca de 600 deportistas, entrenadores y personal técnico que competirán en 31 disciplinas, el mandatario pronunció un discurso lleno de elogios al “esfuerzo, sacrificio y constancia” de los jóvenes, asegurando que Nayarit los respalda “con todo el pueblo”.
Sin embargo, detrás de las banderas, los aplausos y las frases inspiradoras se esconde una realidad más cruda: el deporte en Nayarit ha sido relegado durante años a un segundo plano, mientras el gobierno prioriza otras obras y mantiene un manejo controvertido de los recursos públicos.
Aunque Navarro destacó que Nayarit será sede de siete disciplinas (compartiendo con estados como Puebla, Yucatán, Jalisco y otros), con el Béisbol 5 iniciando el 16 de abril en el Auditorio Amado Nervo, la participación nayarita llega en un contexto donde muchos atletas han tenido que recurrir a la ciudadanía y a campañas de crowdfunding para costear sus viajes y preparaciones, ante la insuficiencia o lentitud de los apoyos oficiales.
Críticos señalan que, en lugar de fortalecer de manera estructural el deporte de base y de alto rendimiento, el gobierno ha destinado recursos significativos a proyectos como la construcción de un nuevo estadio de fútbol, incluso demoliendo espacios culturales como la Ciudad de las Artes en Tepic para dar paso a infraestructura deportiva de élite. Esta priorización ha generado cuestionamientos sobre si el verdadero interés es el desarrollo deportivo integral o la generación de imagen y obra visible.
El propio gobernador, cuya aprobación se ha mantenido por debajo del 50% en varias mediciones recientes, utiliza eventos como este abanderamiento para proyectar un rostro de orgullo y unidad, mientras su administración enfrenta acusaciones más amplias de intolerancia a la crítica, uso político de la Fiscalía y señalamientos de centralizar decisiones en beneficio de su proyecto personal de continuidad.
Navarro exhortó a los atletas a “disfrutar la experiencia” y competir con “respeto y orgullo”, recordando que “el verdadero valor radica en el camino recorrido”. Palabras bonitas que contrastan con la constante lucha de muchos deportistas nayaritas por obtener apoyos oportunos, instalaciones dignas en todas las regiones y un presupuesto deportivo que no dependa de eventos nacionales para visibilizarse.
Mientras el mandatario se fotografía con la delegación y reitera el “respaldo de todo el pueblo de Nayarit”, la pregunta que queda en el aire es si ese respaldo se traduce en políticas públicas consistentes o solo en actos emotivos de domingo. Por ahora, los jóvenes atletas cargan no solo con la bandera de Nayarit, sino con el peso de representar a un estado donde el deporte sigue siendo más un instrumento de propaganda gubernamental que una prioridad real de desarrollo.
En un sexenio marcado por controversias políticas y económicas, este abanderamiento parece más un ejercicio de marketing que un reconocimiento sincero al esfuerzo de quienes, a pesar de las limitaciones, siguen compitiendo. Los resultados en la CONADE 2026 dirán si el discurso se sostiene o si, una vez más, las medallas llegan pese al apoyo institucional y no gracias a él.

