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Ciudad de México(RRC): La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», ocurrida el pasado 22 de febrero durante un operativo federal que sacudió al país y al mundo del narcotráfico, no significó el fin inmediato del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Por el contrario, la organización criminal logró mantener su capacidad operativa mediante una reconfiguración basada en liderazgos regionales previamente establecidos.
Así lo reveló este martes el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, durante la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, donde reconoció que la estructura del grupo criminal permitió contener una eventual ola de violencia derivada de la ausencia de su máximo líder.
«Ellos tienen líderes regionales muy identificados, con territorios muy marcados; eso también permitió, de alguna u otra manera, que no hubiera un descontrol o una violencia desmedida», explicó el funcionario federal.
De acuerdo con García Harfuch, tal y como ha ocurrido con otras organizaciones delictivas que pierden a su principal dirigente, el CJNG experimentó un proceso de fragmentación; sin embargo, éste no derivó en una disputa abierta por el control total del grupo debido a que cada célula mantenía una operación definida en las regiones bajo su influencia.
La revelación confirma que el cártel considerado durante años como uno de los más poderosos y violentos del país ya operaba bajo un esquema descentralizado, en el que mandos regionales administraban territorios estratégicos, rutas y actividades ilícitas específicas.
Para las autoridades federales, el reto ahora consiste en identificar y desarticular a estos nuevos liderazgos antes de que logren consolidar una nueva etapa de expansión criminal.
Aunque el Gobierno de México sostiene que el golpe contra la organización representa un avance significativo en la estrategia de seguridad, especialistas advierten que la fragmentación de los grandes cárteles no siempre se traduce en una reducción de la violencia. En múltiples ocasiones, la disputa entre células ha derivado en nuevos focos de inseguridad, extorsiones y enfrentamientos locales.
La desaparición de «El Mencho» del escenario criminal marca el cierre de una era dentro del narcotráfico mexicano, pero también deja al descubierto la capacidad de adaptación de las organizaciones delictivas, que han dejado de depender exclusivamente de un solo liderazgo para garantizar su permanencia.
RRC Agencia Informativa La muerte del capo más buscado del país no desmanteló al CJNG. La estructura territorial construida durante años permitió al grupo sobrevivir al golpe y reorganizarse rápidamente. El desafío para el Estado mexicano apenas comienza: impedir que esos liderazgos regionales se fortalezcan y evitar que la aparente estabilidad criminal se convierta, nuevamente, en una amenaza de mayores dimensiones para la seguridad nacional.

