Ciudad de México (RRC): A 24 días de la desaparición de la periodista veracruzana Roxana Berenice Guzmán Ramírez, autoridades federales asestaron un golpe a la investigación con la captura de José del Carmen “N”, alias “Delta 7”, identificado como uno de los presuntos responsables del secuestro de la comunicadora ocurrido el pasado 2 de junio en el municipio de Nanchital, Veracruz.
La detención fue realizada por elementos de la Secretaría de Marina, en coordinación con autoridades de seguridad y procuración de justicia, como resultado de labores de inteligencia desarrolladas en el sur de Veracruz.
De acuerdo con las primeras investigaciones, el detenido habría participado directamente en la privación ilegal de la libertad de Roxana Guzmán, directora del medio Pulso Informativo del Sureste, caso que generó indignación entre el gremio periodístico y organizaciones defensoras de la libertad de expresión por tratarse de un nuevo ataque contra una comunicadora en México.
Tras su captura, “Delta 7” presuntamente proporcionó información que permitió a las autoridades ubicar un predio en el municipio de Moloacán, donde peritos realizaron diligencias de búsqueda. Aunque diversos reportes periodísticos señalan que en el lugar fueron localizados restos humanos, la Fiscalía General de la República aún no confirma oficialmente su identidad, por lo que las investigaciones continúan bajo estricta reserva.
El secuestro de Roxana Guzmán quedó registrado parcialmente por cámaras de videovigilancia, las cuales captaron el momento en que un grupo de sujetos armados irrumpió en su domicilio durante la madrugada del 2 de junio para llevársela por la fuerza, imágenes que fueron fundamentales para fortalecer las líneas de investigación.
La captura de José del Carmen “N” representa el primer resultado de alto impacto en este caso; sin embargo, las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para ubicar y detener al resto de los presuntos responsables, así como para esclarecer plenamente el destino de la periodista.
El caso vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad en la que ejercen su labor periodistas en diversas regiones del país, donde la violencia y la impunidad continúan representando una amenaza permanente para la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo.










































