Tepic, Nayarit (RRC): Aunque el Gobierno de Nayarit intenta proyectar control y coordinación frente a la presencia del gusano barrenador, la confirmación de un segundo caso en la entidad deja al descubierto una preocupante falta de prevención efectiva y una reacción que parece llegar tarde ante un problema sanitario que exige mayor contundencia.
Durante una conferencia encabezada por la secretaria general de Gobierno, Rocío Esther González García, se informó sobre la detección de un nuevo caso en Bahía de Banderas, sumándose al registrado previamente en Santa María del Oro, donde un becerro recién nacido resultó afectado. Sin embargo, más allá del discurso institucional, surgen cuestionamientos sobre por qué las acciones preventivas no evitaron la propagación inicial ni el surgimiento de nuevos casos.
El gusano barrenador, una plaga conocida por su capacidad de afectar no solo al ganado, sino también a animales domésticos e incluso representar riesgos indirectos para la salud pública, pone en evidencia la vulnerabilidad de los sistemas de vigilancia sanitaria en el estado. A pesar de que las autoridades insisten en que se actuó “de manera oportuna”, la aparición de un segundo caso contradice ese argumento y evidencia posibles fallas en los mecanismos de control y seguimiento.
El gobierno estatal presume coordinación con instancias federales y la activación de protocolos sanitarios; no obstante, la reiteración de estas medidas tras la detección de nuevos casos sugiere que dichas estrategias no fueron implementadas con la anticipación ni la eficacia necesarias. La narrativa oficial de que Nayarit se mantiene entre las entidades con menor número de casos tampoco resulta tranquilizadora, ya que minimiza un problema que podría escalar si no se atiende con rigor técnico y transparencia real.
Especialistas en sanidad animal han advertido en múltiples ocasiones que el control del gusano barrenador depende en gran medida de acciones preventivas sostenidas, vigilancia permanente y campañas informativas efectivas, elementos que, a juzgar por los hechos, no han sido suficientes en la entidad.
Mientras tanto, productores ganaderos y comunidades rurales quedan expuestos a las consecuencias económicas y sanitarias de un problema que, lejos de estar contenido, parece avanzar bajo la sombra de un discurso oficial que privilegia la imagen institucional por encima de una autocrítica necesaria.
La presencia de múltiples funcionarios en la conferencia —entre ellos representantes de instancias estatales y federales— contrasta con la realidad en campo, donde los brotes evidencian que la estrategia aún no logra frenar de fondo esta amenaza.
Hoy, más que discursos y conferencias, lo que Nayarit requiere son resultados claros, acciones preventivas eficaces y una rendición de cuentas que explique por qué, pese a las alertas, el gusano barrenador sigue encontrando terreno fértil en la entidad.

