Lima, Perú (RRC): Las mesas electorales abrieron este domingo en Perú para unas elecciones generales marcadas por la fragmentación política extrema y el hartazgo ciudadano tras una década de inestabilidad institucional. Con un récord histórico de 35 candidatos a la presidencia, más de 27 millones de votantes están llamados a las urnas para elegir al jefe de Estado, vicepresidentes, un Congreso bicameral y representantes ante el Parlamento Andino para el periodo 2026-2031.
Las urnas abrieron a las 7:00 a.m. y cerrarán a las 5:00 p.m. (hora local). Los peruanos, obligados a votar entre los 18 y 70 años, enfrentan papeletas de casi medio metro de largo que reflejan la profunda división del panorama político. Ningún candidato parte como favorito claro para alcanzar la mayoría absoluta (más del 50% de los votos válidos) en primera vuelta, por lo que las encuestas anticipan una segunda vuelta el 7 de junio.
Este proceso electoral convertirá al ganador en el noveno presidente del país en apenas diez años, un récord que ilustra la crisis crónica de gobernabilidad. Desde 2016, Perú ha visto pasar a ocho mandatarios: varios renunciaron, otros fueron destituidos por el Congreso mediante vacancia o censura, y algunos enfrentaron investigaciones por corrupción o terminaron en prisión. El último presidente electo que completó su mandato fue Ollanta Humala (2011-2016). Desde entonces, la pugna entre Ejecutivo y Legislativo, sumada a escándalos y protestas, ha impedido cualquier estabilidad.
Entre los aspirantes destacan figuras como Keiko Fujimori (Fuerza Popular), quien busca por cuarta vez la presidencia como heredera de la controvertida dinastía fujimorista; el alcalde limeño Rafael López Aliaga (Renovación Popular), conocido por su línea dura; el comediante Carlos Álvarez; y otros como Roberto Sánchez (izquierda, ligado al castilloísmo) o veteranos como Ricardo Belmont. La oferta incluye exministros, empresarios y outsiders, lo que refleja tanto la atomización partidaria como la desconfianza hacia las instituciones tradicionales.
Los temas que dominan la campaña son la seguridad ciudadana y la corrupción, agravados por el avance del crimen organizado. Muchos electores, cansados de la inestabilidad, parecen inclinarse por propuestas de “mano dura”. Sin embargo, la extrema fragmentación hace impredecible el resultado y complica las perspectivas de gobernabilidad futura, especialmente con un Congreso que recupera el bicameralismo y que históricamente ha ejercido fuerte control sobre el Ejecutivo.
Durante la jornada se reportaron retrasos en la apertura de algunas mesas por problemas logísticos con el material electoral, aunque las autoridades electorales (ONPE y JNE) llamaron a la calma y aseguraron que el proceso avanza.
Perú cierra hoy un ciclo de incertidumbre y abre otro de expectativas. El próximo presidente enfrentará el desafío de romper con la inestabilidad crónica, restaurar la confianza institucional y responder a demandas urgentes en seguridad, economía y cohesión social en un país profundamente polarizado.
Los resultados preliminares se esperan pocas horas después del cierre de mesas. La atención estará puesta no solo en quién lidera la primera vuelta, sino en si el próximo gobierno podrá, por fin, ofrecer estabilidad a una nación que lleva diez años buscando un rumbo claro.

