Por Carlos Hartig.
La maquinaria electoral de Morena ha comenzado a encender sus motores con la mirada puesta en el mediano plazo, dejando en claro que la retención de los bastiones estatales es la prioridad número uno de la dirigencia nacional. En una intensa jornada de trabajo a puerta cerrada celebrada en el Hotel Las Palomas, en Tepic, la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, encabezó una cumbre de alta prioridad política con la estructura del estado, con el objetivo de alinear los liderazgos locales y desactivar de manera anticipada cualquier amago de ruptura frente al relevo gubernamental de 2027.
La relevancia de la encerrona quedó de manifiesto con el despliegue del peso completo de la cúpula morenista. Al lado de Montiel Reyes se sentaron la secretaria general del partido, Citlalli Hernández Mora, y el coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila. La presencia de este tridente nacional en la capital nayarita no fue casualidad; el mensaje implícito para las bases locales fue contundente: el proceso de sucesión en Nayarit contará con el marcaje personal, el arbitraje y la vigilancia estricta del centro del país para asegurar una transición ordenada.
En el epicentro del debate estuvieron presentes los cinco perfiles que ya se perfilan activamente como los aspirantes naturales a suceder al actual gobierno estatal bajo las siglas de la llamada Cuarta Transformación. Rodeados por alcaldes en funciones, legisladores locales y federales de la entidad, los contendientes escucharon de primera mano los lineamientos éticos y políticos que regirán la contienda interna. El llamado unánime de los mandos nacionales fue el de mantener una tregua narrativa, evitar las descalificaciones mutuas y concentrar los esfuerzos en el fortalecimiento de la estructura territorial antes que en las ambiciones personales.
A través de sus canales oficiales, Ariadna Montiel buscó encauzar institucionalmente el revuelo provocado por este cónclave, enfatizando el carácter organizativo del evento por encima del tinte estrictamente electoral. “En Nayarit, con Citlalli Hernández Mora y Ricardo Monreal A., nos reunimos con legisladoras, legisladores y alcaldes de Morena. Somos un movimiento que se organiza y que tiene claro su compromiso: profundizar la Transformación y defender la soberanía nacional”, puntualizó la dirigente a través de un mensaje en sus redes sociales, buscando asentar que la cohesión del movimiento es la meta inmediata del partido.
De acuerdo con fuentes informadas sobre el desarrollo de la reunión, la dirigencia fue tajante al señalar que el método de selección para la candidatura será la encuesta, tal como lo marcan los estatutos del partido, por lo que cualquier intento de guerra sucia o campaña anticipada que vulnere la imagen del movimiento será penalizada de manera estricta. El objetivo es claro: evitar los desgastes internos que en otros procesos estatales han fragmentado el voto de la militancia, obligando a los cinco aspirantes a firmar un pacto implícito de civilidad institucional de cara a las mediciones que habrán de venir.
Con esta visita estratégica a Nayarit, Morena da el banderazo oficial a los trabajos de reorganización interna y credencialización a nivel estatal, marcando la pauta de cómo operará el Comité Ejecutivo Nacional en los estados clave del mapa geopolítico mexicano. Al adelantar las mesas de diálogo y definir las reglas del juego de manera temprana, la dirigencia guinda busca neutralizar las tensiones lógicas de la competencia interna, mandando un aviso claro a la oposición de que la defensa de su proyecto gubernamental se basará en una disciplina de hierro y una estructura monolítica.

