Por Ricardo Reyes.
En medio de una gestión marcada por críticas a la seguridad, acusaciones de persecución política y cuestionamientos sobre el manejo del turismo, el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero impulsa el “Encuentro de Colores y Sabores de Nayarit”, un evento itinerante que se realizará del 17 de abril al 20 de junio, los jueves, viernes y sábado a partir de las 17:00 horas.
Según la versión oficial, difundida ampliamente por la Secretaría de Turismo y cuentas del gobierno, la iniciativa busca “preservar y promover” la riqueza cultural, gastronómica y artesanal de los municipios, con gastronomía típica, música, danza, talleres tradicionales y apoyo a productores locales. El formato itinerante promete llevar las tradiciones de cada región a distintos puntos del estado, fortaleciendo la “identidad nayarita”.
Sin embargo, este tipo de eventos no son nuevos. Versiones similares del festival se han realizado en años anteriores (incluso en 2025), siempre con el mismo tono celebratorio y la misma firma del gobernador. Lo que sí resulta novedoso es el timing: justo cuando persisten señalamientos sobre inseguridad en zonas turísticas y pueblos originarios, y cuando el propio Navarro ha tenido que lanzar operativos vacacionales para contrarrestar el “fantasma” de la violencia que ahuyenta visitantes.
Expertos en política local y algunos sectores del turismo han señalado que estos encuentros terminan siendo más un ejercicio de propaganda gubernamental que una estrategia profunda de desarrollo cultural. Mientras se anuncia con bombo y platillo el apoyo a cocineras tradicionales y artesanos, persisten quejas sobre la falta de atención real a los problemas estructurales que afectan a esos mismos productores: escasa infraestructura, competencia desleal, burocracia y, en algunos casos, la presión de la inseguridad que limita el flujo de turistas y compradores.
Además, el gobierno de Navarro Quintero ha enfrentado cuestionamientos por su estilo centralista y por priorizar actos mediáticos sobre soluciones concretas de fondo. Algunos críticos recuerdan que, en lugar de resolver pendientes en materia de salud, educación o combate a la corrupción que se le han señalado en diferentes momentos, el mandatario prefiere inaugurar o “impulsar” festivales que generan buenas fotos y notas positivas en medios afines.
El “Encuentro de Colores y Sabores” se presenta como un gran logro de la Estrategia de Gobernanza Turística, pero para muchos nayaritas representa solo otro evento más: bonito para los asistentes que puedan ir, costoso para el erario y, sobre todo, conveniente para distraer la atención de temas incómodos como la violencia que aún se registra en algunas zonas, las tensiones políticas internas o las promesas de desarrollo que siguen pendientes.
Mientras el gobernador y su equipo posan con platillos típicos y danzas folclóricas, la pregunta que queda en el aire es la misma de siempre: ¿realmente se está fortaleciendo la identidad y la economía local, o solo se está pintando de colores un gobierno que, en lo sustancial, sigue dejando mucho que desear?
El evento iniciará el 17 de abril. Habrá que ver si, más allá de los sabores y los colores, deja un impacto real o solo un buen sabor de boca temporal para la narrativa oficial.

