Por Carlos Hartig.
El Sistema Educativo «Pablo Freire» (CENDIS del Partido del Trabajo) en Nayarit se encuentra en un estado de emergencia financiera que raya en lo criminal. Jaime Cervantes Rivera, Coordinador General del sistema en la entidad, denunció un bloqueo presupuestal que supera los 12 millones de pesos, acumulado durante los últimos tres meses. Esta parálisis, orquestada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) Federal y la Secretaría de Hacienda, no es solo un retraso administrativo; es un atentado directo contra la operatividad de los planteles y el sustento de cientos de familias que dependen de esta institución educativa.

La justificación oficial para este impago se refugia en una burocracia exasperante que evidencia un desprecio total por la educación inicial. Cervantes Rivera reveló que, a pesar de estar en el segundo trimestre del año, el convenio de colaboración entre el Gobierno del Estado y la Federación apenas fue enviado en formato digital a la Ciudad de México el día de hoy, quedando pendiente el trámite físico. Esta lentitud en la validación del Plan Anual de Trabajo es el pretexto perfecto para retener un subsidio que, por lineamientos federales, debería estar fluyendo sin interrupciones desde el pasado 1 de enero.
Lo más alarmante de esta crisis es el golpe a la seguridad alimentaria de los menores. El Coordinador General fue enfático al cuestionar la «falta de voluntad» de las autoridades, señalando que «no se mueven suficientes manos» para garantizar los alimentos de los niños. Actualmente, los comedores de los CENDIS operan en condiciones de extrema precariedad, subsistiendo únicamente gracias a las aportaciones voluntarias de los padres de familia. Es una negligencia institucional que el Estado obligue a los ciudadanos a financiar de su bolsillo un derecho que la ley mandata como obligación gubernamental.
En el ámbito laboral, el panorama es de un sacrificio inhumano. El personal docente y administrativo de los CENDIS mantiene su jornada ordinaria de 7:00 a 15:00 horas, cumpliendo con su labor sin haber percibido un solo peso de salario en tres meses. Cervantes Rivera denunció que el agotamiento del personal ha llegado a un punto crítico; la situación es tan desesperada que la llegada del periodo vacacional se recibe con amargura, pues los trabajadores ya no cuentan con recursos económicos ni siquiera para cubrir el costo diario del transporte público hacia sus centros de trabajo.
A esta asfixia económica se suma el riesgo sanitario provocado por la ola de calor extremo que azota a la región. Mientras la Secretaría de Salud emite alertas por temperaturas récord en Nayarit, los CENDIS carecen de recursos para gastos operativos básicos que permitan mitigar el clima en las aulas. Ante la falta de presupuesto para infraestructura y mantenimiento preventivo, la única «solución» que vislumbra la coordinación es el cierre por vacaciones, esperando que el entorno natural ofrezca a los niños el alivio térmico que el sistema educativo les ha negado por negligencia financiera.
Finalmente, la comunidad de los CENDIS del PT exige que la SEP y Hacienda dejen de utilizar la «tramitología» como arma de presión política. La deuda de 12 millones de pesos representa una mancha imborrable para una administración que presume prioridad en la niñez pero entrega cuentas de hambre y abandono. De no liberarse el recurso de inmediato, el Sistema Pablo Freire se encamina a un colapso total, dejando claro que para el Gobierno Federal y Estatal, la educación inicial en Nayarit es un gasto prescindible y no una inversión social urgente.

