Por Ricardo Reyes.
Hoy, las autoridades locales de Tepic presumen con bombo y platillo la entrega de la cancha de la colonia América Manríquez, supuestamente “completamente rehabilitada” y equipada con material deportivo. Según el mensaje oficial, este espacio dará “nueva vida” a niñas, niños y jóvenes, todo como parte de la “visión” de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El slogan de rigor: “Más espacios dignos, más oportunidades para todas y todos”.
Suena bonito. Pero la realidad pinta otro panorama.
Esta inauguración no es más que una gota en el océano de un país donde miles de canchas deportivas siguen en el abandono crónico: pisos irregulares, sin iluminación, sin drenaje, invadidas por la maleza o convertidas en basureros. Mientras en Tepic se corta el listón y se reparten balones para la foto, en muchas colonias de Nayarit y del resto de México las familias siguen viendo cómo sus hijos juegan en terrenos llenos de baches, riesgo de lesiones y sin las condiciones mínimas de seguridad.
El gobierno federal, bajo Sheinbaum, anunció con gran fanfarria el “Mundial Social” y la rehabilitación de más de 4,200 canchas en todo el país. Meses después, los reportes independientes muestran avances desiguales, obras en “obra negra”, promesas que se diluyen y un ritmo que dista mucho de ser la gran transformación anunciada. Una cancha aquí, otra allá… mientras el rezago acumulado de décadas sigue intacto.
Entregar material deportivo y pintar unas líneas no resuelve el problema de fondo: la falta de mantenimiento sostenido, la ausencia de programas deportivos reales con entrenadores calificados y la nula estrategia a largo plazo para masificar el deporte en comunidades vulnerables. Es más fácil cortar listones y etiquetarlo como logro de la “4T” que invertir recursos de forma inteligente y transparente.
En una colonia como América Manríquez, donde las necesidades van mucho más allá de una cancha —seguridad, alumbrado, pavimentación, empleo—, esta “nueva vida” parece más un acto de maquillaje político que una solución genuina. Mañana la cancha podría volver a deteriorarse, como ha ocurrido con tantas otras “rehabilitadas” en el pasado.
Mientras tanto, la narrativa oficial celebra “oportunidades para todas y todos”. La pregunta incómoda es: ¿hasta cuándo el deporte comunitario seguirá siendo solo un eslogan para la foto y no una política pública seria y con continuidad?
Los niños y jóvenes de Tepic merecen mucho más que inauguraciones express y promesas recicladas. Merecen espacios que realmente duren, programas que formen y un gobierno que priorice resultados por encima de la propaganda. Hoy, lamentablemente, parece que lo segundo sigue ganando.

