Por Carlos Hartig.
¡Ay, papá! Ahí tienen al flamante diputado federal del PT, Jorge “Fugio” Ortiz, que ahora le dio por hacerse el «Guardian de la Bahía» versión huarache. El hombre se fue a Playa Las Cocinas, allá por Punta de Mita, con una playera roja que le queda más apretada que la situación económica del estado y que los calzones de una gorda en pleno carnaval. Dice que viene a «solidarizarse» con el pueblo, pero todos sabemos que lo que anda buscando es que le den… su lugar en las boletas del 2027. ¡Este no da paso sin huarache y ya se quiere meter hasta la cocina sin que lo inviten a cenar, caramba!.
Mírenlo en el video, todo sudado, jadeante y con la cara roja como si lo hubieran correteado por todo el malecón por no pagar la cuenta del aguachile; no sé si es por el sol o por la pura vergüenza de andar de metiche donde no lo llaman. Se pone a levantar los dedos haciendo la «V» de victoria, pero la única victoria que conoce es la de seguir colgado de la ubre del erario como si fuera becerro hambriento con ganas de mamar presupuesto ajeno. Mientras Nayarit tiene broncas de a de veras, con la inseguridad que está de mírame y no me toques, el «Fugio» prefiere andar de «influencer» playero. ¡Si así como se para frente a la cámara se parara en la tribuna a trabajar, ya seríamos potencia mundial, mi alma!
La raza en las redes sociales ya se lo está comiendo vivo, y no precisamente con limoncito y sal. Le dicen que es un «oportunista de marca», de esos que nomás ven un pleito y ahí van de calientes a ver qué sacan. El «Fugio» es como el bloqueador solar: se lo pone para que no le queme la realidad, pero al final termina todo pegajoso y con la cara llena de arena. ¡Qué valor de andar de «defensor» de la zona federal cuando lo único que ha defendido con uñas y dientes es su propia quincena, oye mano! ¡A este le gusta meterse en lo profundo, pero de los problemas ajenos para ver qué tajada saca!
¡Y qué decir de su discurso, mi hermano! Suena más falso que un «te quiero» de noche de copas o un billete de tres pesos con la cara de Cepillín. Se llena la boca hablando de los 20 metros de playa, pero lo que de veras le preocupa es que no le den… el ancho para la próxima candidatura. Dice que «la unión hace la fuerza», pero la única fuerza que él conoce es la de colgarse de los conflictos para no quedar en el olvido. Quiere ser la «estrella de mar» de la política nayarita, pero lo único que está logrando es quedar como un político de esos que nomás aparecen cuando huelen el aroma de las boletas electorales y el dinero público.
¡Aguas, que el 2027 ya lo trae bien alborotado, nervioso y con el fundillo hecho un nudo! El hombre anda desesperado buscando de dónde agarrarse porque sabe que si no hace ruido, se le acaba la beca legislativa y va a tener que trabajar de verdad, ¡y eso sí que le da una alergia de esas que no se quitan ni con pomada de la campana! Por eso lo vemos ahí, haciendo sus videos de «héroe de orilla de playa». ¡Ni que fuera el David Hasselhoff de Bahía de Banderas! Lo que en realidad quiere es salvar su pellejo y seguir cobrando sin doblar el lomo. ¡A este le gusta que le den el pescado frito y en la boca, y si se puede, que se lo mastiquen también, qué flojera me da el tipo!
¡Qué elegancia la de este «defensor»! Se nota que le gusta el protagonismo más que el chicharrón a un gordo en domingo. Se planta ahí con sus poses de «viva la revolución», pero lo único que revoluciona es su cuenta de banco cada quincena mientras el pueblo sigue esperando soluciones que nunca llegan. Es puro show, pura faramalla, pero sin la gracia del jarocho. Al «Fugio» le gusta la arena, sí, pero para enterrar la cabeza como avestruz cuando le preguntan por los resultados de su gestión. ¡Vaya representante que nos cargamos, que confunde la Cámara de Diputados con un camastro de hotel!
Ya para cerrar, ¡pónganse abusados, paisanos! Nayarit no necesita bañistas con fuero ni diputados que se crean protagonistas de novela barata filmada en el malecón con el dinero de nuestros impuestos. Necesitamos gente que resuelva el desmadre de la infraestructura y el empleo, no señores que vayan a la playa a lucir el bronceado político y a decir pendejadas mientras el pueblo se parte el lomo. Así que, «Fugio», mejor vete a buscar una sombrita, porque este sol ya te chamuscó las neuronas y el pueblo ya sabe que lo único que quieres es que te sigan manteniendo en la opulencia. ¡He dicho y que le arda al que se siente en el hormiguero!

