Ciudad de México (RRC): El mundo del boxeo y el periodismo deportivo mexicano se encuentran de luto tras el fallecimiento de Eduardo Lamazón, legendario cronista y analista, a la edad de 70 años. Conocido cariñosamente como “Don Lama, Lama, Lamita”, su partida representa la pérdida de una de las voces más emblemáticas que marcaron una época dorada en las transmisiones televisivas del pugilismo.
Nacido en Argentina, Lamazón desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional en México, donde se consolidó como un referente indiscutible del boxeo. Con más de 50 años de carrera, inició su camino como periodista especializado desde muy joven, pasando por la escritura en diarios, la radio y alcanzando su mayor proyección en la televisión, particularmente en TV Azteca, donde formó parte del equipo de “La Casa del Boxeo”.
Su estilo único —pasional, preciso y profundamente conocedor— definió para varias generaciones la forma de entender y disfrutar el deporte de las narices chatas. Lamazón no solo narraba las peleas: las explicaba, las contextualizaba históricamente y entregaba su famosa “Tarjeta Lamazón”, un veredicto personal que se convirtió en sello distintivo y en tema de conversación entre aficionados.
Además de su labor periodística, Lamazón ocupó el cargo de secretario ejecutivo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), lo que le permitió tener una visión privilegiada tanto del deporte como de su organización. Su contribución trascendió las transmisiones: fue historiador, escritor y un gran impulsor de la cultura boxística nacional.
El gremio del boxeo mexicano ha expresado de inmediato su reconocimiento y profundo pesar. Figuras legendarias, colegas y aficionados han inundado las redes sociales con mensajes de condolencias, destacando su legado imborrable. “Una voz inmortal”, “referente de generaciones” y “eterno Don Lama” son algunas de las expresiones que se repiten en el ambiente pugilístico.
Hasta el momento no se han detallado las causas de su deceso ni los pormenores de las honras fúnebres. Lo que sí es definitivo es que con la partida de Eduardo Lamazón se cierra un capítulo glorioso de la crónica deportiva en México, pero su huella en el ring y en la memoria colectiva permanecerá intacta.
Descansa en paz, Don Lama. El boxeo te dice “10-9” en esta última tarjeta.

