Por Ricardo Reyes.Lo que fue presentado como un acto de cercanía social por parte del regidor Óscar Medina López terminó generando críticas por el enfoque superficial con el que se atienden problemáticas profundas en comunidades de alta marginación. La reciente entrega de “bolsitas de dulces” en la primaria Yirame, en la zona de Nuevo Valey (Puga), ha sido señalada como un ejemplo de asistencialismo político disfrazado de apoyo social.
El propio regidor difundió la actividad como parte de una estrategia para “llevar alegría” a niñas y niños de colonias pertenecientes a pueblos originarios. Sin embargo, el gesto ha sido cuestionado por ciudadanos que consideran que este tipo de acciones no atienden las verdaderas necesidades de estos sectores, donde persisten carencias en infraestructura educativa, servicios básicos y condiciones de pobreza.
Bajo el discurso de trabajar “de la mano” con la presidenta municipal Geraldine Ponce, la actividad también ha sido interpretada como una acción de promoción política, en lugar de una política pública estructurada. Críticos señalan que recurrir a la entrega de dulces en contextos de vulnerabilidad social no solo resulta insuficiente, sino que evidencia una falta de sensibilidad ante los retos reales que enfrentan estas comunidades.
“Regalar dulces no es gobernar”, señalan voces inconformes, que advierten que este tipo de eventos se repiten cada año sin que se traduzcan en mejoras tangibles para la niñez. La falta de programas sólidos en educación, salud y desarrollo comunitario contrasta con actos simbólicos que, lejos de resolver problemas, buscan generar una percepción de cercanía.
Mientras se promueven sonrisas momentáneas, las condiciones estructurales siguen intactas. La crítica central apunta a que el bienestar de la niñez no puede reducirse a eventos ocasionales, sino que requiere inversión, planeación y compromiso real por parte de las autoridades.
Así, lo que se presentó como un gesto de buena voluntad termina abriendo el debate sobre la efectividad de las acciones gubernamentales y el uso de recursos públicos en actividades que, para muchos, no pasan de ser actos propagandísticos.

