Por Ricardo Reyes
La presidenta municipal Geraldine Ponce anunció con bombo y platillo el arranque de trabajos de fresado y renivelación en la Avenida Insurgentes, una de las arterias más importantes y transitadas de la capital nayarita. “Seguimos mejorando la movilidad”, escribió en sus redes sociales, como si se tratara de un logro inédito.
Sin embargo, para miles de tepicenses esta noticia genera más escepticismo que esperanza. La Avenida Insurgentes ya ha sido “rehabilitada” en varias ocasiones durante la administración de Ponce —incluyendo etapas en 2022 y 2023 que se publicitaron como solución definitiva tras “30 años de abandono”—. Pese a ello, hoy vuelve a requerir fresado y renivelación parcial. ¿Qué dice esto de la calidad y durabilidad de las obras anteriores?
Vecinos y conductores habituales de la zona reportan que, lejos de “mejorar la movilidad”, estas intervenciones suelen traducirse en cierres viales prolongados, embotellamientos interminables y desvíos caóticos que afectan el comercio, el transporte público y la vida diaria de miles de personas. En una ciudad donde el tráfico ya genera quejas constantes, iniciar obras en una avenida principal sin una planeación visible que minimice el impacto parece más un ejercicio de propaganda que una solución técnica seria.
Críticos señalan que este tipo de anuncios repetitivos forman parte de un patrón: obras visibles pero de resultados efímeros, utilizadas para llenar redes sociales con imágenes de maquinaria y banderazos, mientras problemas estructurales como drenaje deficiente, hundimientos recurrentes o mala ejecución persisten. ¿Por qué la misma avenida sigue necesitando “rescate” una y otra vez en tan poco tiempo?
Además, en un contexto donde la alcaldesa ha enfrentado señalamientos por campaña anticipada, uso de recursos públicos para autopromoción y acusaciones de priorizar la imagen sobre resultados tangibles, este nuevo anuncio en Insurgentes se percibe como más de lo mismo: política de espejos en lugar de gestión eficiente.
Mientras el gobierno municipal celebra “seguir mejorando”, los tepicenses enfrentan polvo, ruido, demoras y la duda razonable de si, al terminar esta nueva intervención, dentro de unos meses o años no estaremos leyendo el mismo comunicado otra vez.
La movilidad en Tepic merece obras serias, bien planeadas y duraderas, no ciclos interminables de parcheo mediático. Los ciudadanos esperan resultados reales, no solo publicaciones en Facebook.

