Por Carlos Hartig.
¡Ya salió el peine! Bajo la premisa de que “el que sirve a dos patrones con uno sale mal”, el empresario político Xavier Esparza García ha oficializado su ruptura con el Ayuntamiento de Bahía de Banderas para sumarse de tiempo completo a las filas de Geraldine Ponce. Esparza, quien fuera el principal operador estratégico que llevó a Héctor Santana a la alcaldía y su brazo derecho en el terreno, fue captado recientemente en mítines de la aspirante de Morena, sellando su nueva alianza con una concurrida reunión en su exclusivo condominio Tau de Bucerías. Este movimiento marca su salida definitiva de la Dirección de Seguridad Pública, buscando ahora una Diputación Local bajo la bendición de “la capital que sonríe”, abandonando un barco municipal que, a ojos de todos, se va hundiendo por la alarmante falta de seriedad de su capitán.
¿Inteligente u oportunista? La realidad es que el alcalde Héctor Santana se debilita políticamente con decisiones predecibles que hoy dejan al municipio en la más absoluta orfandad operativa. Si bien para muchos habitantes la salida de Esparza de la seguridad pública fue un “favor”, dado su polémico historial familiar ligado a Montelongo y antecedentes de extorsión, el vacío de poder resultante es aterrador. Santana ha decidido dejar el peso de la gobernabilidad en manos no expertas, confiando el destino de miles de familias a figuras cuya única credencial es la vanidad digital. El riesgo de que el tema se le salga de control a corto plazo es inminente, mientras el Alcalde insiste en darle todo el poder al «mentado escuincle» de Edson, su secretario particular.
El símbolo de esta crisis administrativa es, sin duda, el Lic. Edson Carlos Olvera García. Como secretario particular de Santana, Olvera García ha transformado la gestión pública en una vulgar agencia de modelaje para redes sociales. Es inaudito que mientras la seguridad de un municipio estratégico pende de un hilo, la «mano derecha» del alcalde se dedique exclusivamente a tomarse selfies y subir videos a TikTok. Esta frivolidad, que ni el analista más pesimista se atrevió a proyectar, ha provocado que la estrategia de seguridad sea suplantada por filtros de Instagram, dejando a los ciudadanos a merced de una delincuencia que no se detiene con visualizaciones ni «likes», sino con la mano dura y el colmillo que hoy brilla por su ausencia en la presidencia.
La falta de capacidad de la actual administración resalta al recordar el papel operativo que se requirió en crisis pasadas, donde Esparza, pese a sus detractores, demostró capacidad de respuesta. Durante los enfrentamientos de alto impacto contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la inestabilidad tras operativos contra líderes como «El Mencho», quedó claro que Bahía en la ignominia. Mientras en la capital se consolidan estructuras reales, aquí se gobierna con la inexperiencia de una «pandilla de inútiles» que solo saben sonreír a la cámara de Edson Olvera, ignorando que el crimen no descansa ni usa filtros.
Héctor Santana ha cometido el error histórico de rodearse de funcionarios «florero» que cobran sueldos de lujo por calentar la silla y aplaudir las ocurrencias del secretario particular. El gabinete municipal se ha convertido en una colección de figuras decorativas que no se atreven a contradecir la «línea TikTok» impuesta desde la oficina de la presidencia por miedo a perder su cuota de poder. Han sacrificado la eficacia de operadores que conocían el terreno por la lisonja barata de un grupo de jóvenes que ven la política como un juego de seguidores. La infraestructura se cae, la vigilancia es nula y los servicios públicos agonizan en San Vicente y Valle Dorado, pero para Santana lo único importante es que el video del día tenga buena iluminación.
Nosotros jamás nos equivocamos y la advertencia queda grabada con letras de molde: Bahía de Banderas está a la deriva y la inseguridad le va a estallar en las manos a un Héctor Santana que parece más preocupado por su perfil de Facebook que por su gente. Mientras Xavier Esparza camina firme hacia la diputación con el respaldo de Geraldine Ponce, el Ayuntamiento de Bahía se queda solo con Edson Carlos Olvera García y una galería de videos que no sirven para proteger a ninguna familia. El «Rey del TikTok» en la presidencia pronto descubrirá que en la vida real no hay filtros que oculten la ingobernabilidad y el abandono de un pueblo que ya no aguanta más. ¡Después no digan que no se lo advertimos!

