Por Ricardo Reyes.
¡Qué vergüenza! Lo que parecía imposible… resultó ser puro cinismo descarado.
El regidor Óscar Medina López, ese que durante años fue un completo desconocido para los vecinos porque brillaba por su total ausencia e inutilidad, de repente aparece en modo “servidor del pueblo” de cartón: recorriendo colonias, saludando como si fuera su amigo de toda la vida y tomándose fotos desesperadas para aparentar que le importa alguien.
Pero nadie se deje engañar… esto no es un cambio de corazón, es puro cálculo político asqueroso.
Ahora que ya le picó el bicho de ser diputado, el tipo se transforma de la noche a la mañana.
El mismo que llegó al cargo bajo las siglas del PAN, hoy anda bien arropadito y lambiscón con Morena, fingiendo una “transformación” que en realidad solo es transformación de intereses y traición de conveniencia.
Porque aquí la regla es clara y asquerosa:
Cuando no hay campaña ni hueso en juego, el regidor desaparece, no da la cara y no resuelve nada.
Pero cuando huele la posibilidad de un cargo mejor pagado, hasta brigadista servil se vuelve de la noche a la mañana.
La verdadera pregunta es: ¿Cuánto le va a durar este supuesto “amor” por las colonias una vez que pasen las elecciones… o volverá a esfumarse como el fantasma inútil que siempre ha sido?
Porque en esta política podrida, algunos no cambian de partido… solo se cambian el disfraz para seguir chupando del presupuesto.

