Por Ricardo Reyes.
Geraldine Ponce, en un nuevo acto de propaganda, salió a “reconocer” a los presidentes de los Comités de Acción Ciudadana, esos grupos que, según ella, “están al frente de sus colonias y trabajan por su gente”.
La alcaldesa insistió en que “el gobierno no es de arriba, es con el pueblo”, una frase ya gastada que contrasta fuertemente con la realidad que viven miles de tepicense: colonias enteras abandonadas, servicios públicos deficientes y una supuesta “transformación” que solo se ve en los discursos y en las fotos de redes sociales.
Ponce aseguró que “ya se ve en las calles que mejoran y baches atendidos”, una afirmación que provocaría risa sarcástica a cualquier conductor que día con día esquiva crateras en avenidas como Insurgentes, Tecnológico o en las principales arterias de las colonias populares. Los baches no solo persisten, sino que en muchos casos han empeorado con las últimas lluvias.
También presumió que “los servicios empiezan a responder”. Pregúntenle eso a las familias que siguen sin agua potable por semanas, a las que padecen alumbrado público fundido durante meses o a quienes viven rodeadas de basura porque la recolección es irregular.
Lo más llamativo fue su anuncio de “más de 120 obras en todo Tepic”. Cifra redonda, fácil de repetir en spots y mantas, pero sin detalles, sin plazos claros, sin presupuestos transparentes y, sobre todo, sin que la ciudadanía pueda verificar el avance real de esas supuestas obras. ¿Dónde están? ¿En qué colonias? ¿Cuántas son realmente nuevas y no solo mantenimiento menor o repavimentación de lo que ya estaba dañado por mala planeación anterior?
“Cuando se camina con la gente, la transformación se nota”, remató Ponce.
La transformación que sí se nota es la brecha cada vez más grande entre el discurso optimista de la presidenta municipal y la realidad cotidiana de una Tepic que sigue hundida en los mismos problemas de siempre: inseguridad, falta de agua, alumbrado deficiente, baches y un gobierno que prefiere organizar comités y tomarse fotos antes que resolver de fondo las demandas ciudadanas.
Mientras Geraldine Ponce celebra comités y promete 120 obras, los tepicenses siguen esperando que las palabras se conviertan, alguna vez, en resultados tangibles. Por ahora, solo queda el discurso. Y los baches.

