Por Carlos Hartig.
El sistema de transporte público en Tepic enfrenta una de sus crisis más severas, obligando a los concesionarios a formalizar una solicitud de aumento tarifario ante la Secretaría de Movilidad. Francisco Adolfo Avilés Valencia, dirigente de Transpornay, señaló que la propuesta base es establecer el pasaje en 12 pesos para el público general y 6 para estudiantes, aunque aclaró que los estudios de costos arrojan cifras reales muy superiores. Recordó que, incluso antes de 2022, los análisis técnicos sugerían una tarifa de 16 pesos, lo que evidencia un rezago que hoy resulta insostenible para la operatividad de las rutas.
Esta situación no es exclusiva de Nayarit, sino que responde a una problemática estructural a nivel nacional. Avilés destacó que el auge de las plataformas digitales, el incremento de los «mandaditos» y el mayor acceso a motocicletas han provocado una caída drástica en el uso del transporte urbano en todo el país. Como ejemplo de este fenómeno, reveló que en Tepic el consumo de boletos de pasaje se desplomó de 7 millones a solo 4 millones en periodos de seis meses, lo que confirma que el modelo de negocio tradicional está perdiendo la batalla frente a las nuevas alternativas de movilidad.
El factor más crítico sigue siendo el costo de los energéticos, con precios del diésel que rozan los 30 pesos por litro, algo que los transportistas califican como «mortal». Según el dirigente, el gasto en combustible ha crecido un 30% desde la última actualización de la tarifa, absorbiendo en algunas rutas más de la mitad del ingreso diario. Esta presión financiera ha llevado a los concesionarios a un estado de desesperación, pues aseguran que el desfase actual entre el costo de operación y el precio del pasaje les impide cubrir incluso los gastos básicos de mantenimiento.
Sumado a la crisis económica, la inseguridad y el bajo flujo nocturno han obligado a modificar los planes operativos de las rutas. Avilés mencionó que en los servicios urbanos se han registrado conatos de asalto que los choferes han logrado disuadir mediante una comunicación constante entre ellos; sin embargo, el miedo persiste. Esta situación, junto con el hecho de que las unidades circulan prácticamente vacías por la noche, ha llevado a considerar el retiro anticipado de camiones en rutas emblemáticas, afectando a los usuarios que dependen del servicio en horarios tardíos.
Como medida paliativa ante los incidentes de violencia y las pérdidas materiales, el Gobierno del Estado otorgará un apoyo económico para reponer los camiones que fueron incendiados. Este auxilio consistirá en cubrir una tercera parte del valor de las unidades siniestradas, además de la entrega en comodato de camiones que la Secretaría de Movilidad tiene bajo su resguardo. Este respiro oficial busca evitar que el parque vehicular se reduzca aún más, aunque los transportistas insisten en que no resuelve el problema de fondo de la rentabilidad diaria.
Paralelamente, la modernización de la flota se ha vuelto una misión imposible, con unidades nuevas que superan los 2.7 millones de pesos. El gremio ha tenido que optar por la adquisición de camiones seminuevos (modelos 2010 en adelante) para retirar gradualmente unidades que datan de principios de los años 2000, ya que las letras mensuales de 60 mil pesos por un vehículo nuevo son calificadas como «impagables». Sin un ajuste tarifario que garantice un flujo de caja constante, la renovación total del servicio seguirá siendo una promesa difícil de cumplir.
Finalmente, la resolución definitiva permanece en manos del Ejecutivo Estatal, cuya agenda ha pospuesto la reunión clave con los transportistas. Mientras la Secretaría de Gobierno analiza los números y el impacto social, el gremio de Transpornay advierte que la demora solo agrava la crisis. Los habitantes de Tepic quedan a la espera de una decisión que equilibrará la supervivencia de las rutas de transporte con el ya castigado bolsillo de las familias nayaritas en un contexto económico nacional sumamente frágil.

