Por Ricardo Reyes.
Bastaron unas cuantas semanas de lluvias para exhibir nuevamente la fragilidad de la infraestructura hidráulica y sanitaria de la capital nayarita. A menos de un mes de haber iniciado formalmente el temporal, diversas colonias de Tepic enfrentan severas inundaciones provocadas no solo por el agua de lluvia, sino por el desbordamiento de drenajes y alcantarillas que han convertido calles y viviendas en auténticos ríos de aguas negras.
Vecinos de distintas zonas de la ciudad denunciaron que las precipitaciones registradas en los últimos días evidenciaron el abandono histórico y la falta de mantenimiento preventivo en la red de alcantarillado, una problemática que año tras año se repite sin que las autoridades municipales presenten soluciones de fondo.
Las imágenes difundidas por ciudadanos muestran calles completamente cubiertas por aguas residuales, olores insoportables y viviendas afectadas por la mezcla de lluvia y drenaje, una situación que además representa un grave riesgo sanitario para miles de familias.
La crisis vuelve a poner bajo la lupa la gestión del Ayuntamiento de Tepic y del organismo operador del agua, cuyas constantes promesas de modernización y rehabilitación de infraestructura parecen quedar únicamente en discursos y anuncios oficiales. Mientras las autoridades presumen proyectos y convenios, la realidad en las colonias refleja una red de drenaje rebasada, incapaz de soportar las primeras lluvias intensas de la temporada.
Especialistas han señalado en diversas ocasiones que el crecimiento urbano desordenado, la falta de inversión en colectores pluviales y la ausencia de programas permanentes de desazolve han contribuido al deterioro de un sistema que hoy muestra signos evidentes de colapso.
Para los habitantes afectados, el problema ya no es únicamente una molestia temporal, sino una amenaza constante para su patrimonio y su salud. Enfermedades gastrointestinales, infecciones cutáneas y la contaminación de espacios habitacionales son algunas de las consecuencias que acompañan cada episodio de inundación.
La pregunta que hoy se hacen miles de tepicenses es inevitable: si las primeras lluvias del año fueron suficientes para colapsar el sistema de drenaje, ¿qué ocurrirá cuando lleguen las precipitaciones más intensas de la temporada?
Mientras las autoridades buscan explicaciones, los ciudadanos siguen caminando entre aguas negras, enfrentando una realidad que contrasta con los discursos oficiales sobre desarrollo, bienestar y transformación de la capital nayarita. La temporada apenas comienza y Tepic ya enfrenta uno de los problemas que año tras año exhibe la incapacidad gubernamental para resolver una crisis anunciada.

