Por Fabiola Tinajero O.
Hay momentos en la vida en que las situaciones dejan de ser un simple suceso y se convierten en algo que deja una huella profunda.
Momentos que representan meses de trabajo, desafíos, incertidumbre, aprendizajes, pero sobre todo; «La confirmación de que cuando las voluntades se unen, los sueños pueden hacerse realidad».
La reciente Sesión Solemne de la Asociación de Periodistas de Los Mochis, A.C., en el marco de la conmemoración del Día Nacional de la Libertad de Expresión y nuestra XI Entrega de Reconocimientos y Medallas al Mérito Periodístico, Artístico, Deportivo y Social, representa para mí mucho más que un acto protocolario. Es la culminación de una meta construida con esfuerzo, fe, compromiso y trabajo en equipo.
Hoy al mirar atrás, no puedo evitar recordar los obstáculos que se presentaron en el camino. Hubo desafíos profesionales dentro de la organización, decisiones complejas, momentos de cansancio, dudas y circunstancias personales que exigían fortaleza cuando parecía que las energías se agotaban. Sin embargo, cada dificultad terminó convirtiéndose en una lección y cada obstáculo en una oportunidad para crecer.
Confirmé que los buenos y exitosos proyectos, no se logran en una sola persona. Se sostienen en las manos que se entrelazan, en las voluntades que se unen y en los corazones que comparten un mismo propósito y una misma meta.
Por todo esto, mi gratitud es inmensa hacia cada integrante del Comité Organizador. Cada uno aportó una pieza indispensable para que este engranaje funcionara. Hubo quienes dedicaron tiempo, creatividad, gestión, organización, logística, comunicación y apoyo silencioso. Cada esfuerzo fue valioso y cada aportación hizo posible el resultado que hoy celebramos.
También agradezco profundamente a quienes, desde diferentes espacios y trincheras, confiaron en nosotros y nos brindaron su respaldo. A nuestros patrocinadores, aliados, colaboradores, invitados especiales y por supuesto, a los galardonados, quienes con su trayectoria nos recuerdan que el trabajo realizado con pasión siempre deja huella en la sociedad.
De manera muy especial, agradezco a mi familia, porque detrás de cada responsabilidad asumida existe un hogar que comprende las ausencias, que ofrece palabras de aliento en los momentos difíciles y que brinda amor cuando más se necesita. Gracias por ser refugio, fortaleza y motivación.
A mis amigos, gracias por su acompañamiento, por sus consejos y por recordarme, incluso en los días más complicados, la importancia de seguir adelante.
Está experiencia me deja la satisfacción de haber contribuido a construir algo significativo para nuestra comunidad periodística y para la sociedad; de igual manera, me deja la certeza de que Dios siempre encuentra la manera de abrir caminos cuando el propósito es noble y el corazón trabaja con honestidad.
Hoy no celebro un logro personal, celebro un logro colectivo, celebro la capacidad de un equipo para convertir un propósito en realidad, celebro la amistad, la solidaridad, la confianza y el compromiso de quienes caminamos juntos hasta alcanzar esta meta; y sobre todo, celebro la oportunidad de servir, porque al final, los reconocimientos entregados son importantes, pero aún más importante es saber que detrás de ellos hubo personas dispuestas a trabajar por una causa común, honrando la libertad de expresión, el periodismo responsable, el arte, el deporte y las acciones sociales que transforman vidas.
Gracias a todos los que formaron parte de esta historia. Este logro también les pertenece.
Con gratitud en el corazón, orgullo en el alma y fe en el futuro, nuestra Asociación sigue adelante.
Gracias a todos y gracias a Dios.

