Por Carlos Hartig.
El discurso oficial de las «mesas de trabajo» y las «reuniones de gestión» se ha ahogado por completo en la realidad de los grifos secos que padece el municipio de Tecuala. Mientras la crisis por la escasez de agua alcanza niveles alarmantes, la Dirección del Organismo Operador Municipal de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OROMAPAS) se mantiene en un estado de inercia y parálisis técnica preocupante. El titular del organismo insiste en entregar justificaciones y promesas de largo plazo a una población que hoy no cuenta con una sola gota de agua para cubrir sus necesidades más elementales. La paciencia de la comunidad llegó a su límite: los tecualenses ya no exigen explicaciones burocráticas ni simulaciones institucionales; exigen el vital líquido de manera inmediata en sus hogares.

Ante este panorama de colapso y la flagrante insensibilidad de las autoridades, el regidor de Movimiento Ciudadano, Lic. Sergio Mendoza Serrano, sacudió la estructura municipal al presentar formalmente un escrito para modificar el orden del día de la sesión de Cabildo. La acción del edil naranja es contundente: obligar al titular de OROMAPAS a comparecer de forma urgente ante el pleno. Mendoza Serrano ha sido claro al advertir que el cuerpo edilicio no será comparsa para escuchar «balas al aire» ni promesas vacías; la exigencia colectiva demanda plazos definitivos, calendarios de obra rigurosos y soluciones operativas tangibles frente a una emergencia que ya escaló a un grave problema de salud pública en todo el municipio.
La responsabilidad política y administrativa de esta catástrofe recae de forma inevitable en la presidenta municipal, Nora Lilia Burgara Alarcón. Si bien es un hecho que la alcaldesa ha argumentado que el desabasto proviene del abandono y la falta de mantenimiento de administraciones pasadas, su gobierno no puede seguir utilizando el retrovisor como un escudo permanente para justificar la ineficacia del presente. Resulta éticamente indefendible que se utilicen pretextos de herencias recibidas cuando la actual administración ha sido incapaz de ejecutar proyectos de infraestructura hídrica definitivos. La ciudadanía cuestiona severamente la prioridad del gasto público municipal, donde parece haber recursos para el aparato gubernamental, pero no para la perforación, equipamiento y modernización de los pozos de agua indispensables para Tecuala.
El paliativo de las pipas de agua distribuidas de manera emergente en las colonias y demarcaciones —un esfuerzo urgente que el propio regidor de Movimiento Ciudadano y liderazgos locales realizan por las tardes para mitigar el desespero de las familias— es la prueba fehaciente del fracaso institucional del ayuntamiento. El reparto a través de camiones cisterna es una medida meramente reactiva que de ninguna manera erradica la raíz del problema. Evidencia, además, que OROMAPAS opera bajo esquemas de absoluta improvisación. Un gobierno municipal no puede basar su política pública de saneamiento en el «mientras son peras o manzanas»; la urgencia social exige tuberías con presión y un suministro constante, no un racionamiento a cuentagotas que humilla a los contribuyentes que puntualmente pagan por servicios inexistentes.
La comparecencia programada en el Cabildo representa un juicio a la gestión del gabinete de Nora Burgara. El titular de OROMAPAS no podrá escudarse en tecnicismos ni culpar exclusivamente al clima o a la herencia política; la opinión pública exige respuestas claras sobre la planeación presupuestal y los motivos reales por los cuales se ha postergado la modernización del sistema. La parálisis técnica del organismo operador deja en evidencia una falta de visión y de capacidad operativa que mantiene desprotegidas a miles de familias. Los ciudadanos exigen transparencia total sobre el destino de los fondos del agua y demandan saber por qué se ha permitido que la red de distribución colapse por completo sin un plan de contingencia real.
Tecuala ya no tolera más «mejoralitos» burocráticos para contener una crisis que daña la economía local, el comercio, las instituciones educativas y la dignidad en los hogares. La sesión legislativa del Ayuntamiento se vislumbra como un punto de quiebre definitivo: o la dirección de OROMAPAS presenta un plan de ingeniería inmediato con fechas precisas de restablecimiento técnico, o la administración de Nora Lilia Burgara Alarcón confirmará su incapacidad absoluta para resolver la necesidad más básica de su demarcación, sepultando la confianza ciudadana bajo el peso de la negligencia y la falta de resultados.

