Tepic, Nayarit (RRC): Durante cuatro años, Alba no necesitó credencial para formar parte de la comunidad universitaria. Bastaba verla recorrer los pasillos, descansar bajo la sombra de los árboles o recibir caricias de estudiantes y maestros para entender que aquella perrita mestiza ya era parte de la vida cotidiana en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) campus Tepic.
Su historia, sin embargo, tomó un giro inesperado cuando comenzó a circular la versión de que Alba había sido retirada del plantel, generando indignación entre alumnos, exalumnos y ciudadanos que durante años convivieron con ella. Las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo, fotografías y recuerdos de la perrita que se convirtió en símbolo de compañía y ternura dentro de la institución.
Pero el desenlace fue distinto al que muchos temían.
Tras la polémica y la movilización de personas preocupadas por su bienestar, Alba finalmente encontró un hogar definitivo. El caso, que inició entre reclamos y preocupación, terminó convertido en una historia de empatía colectiva y conciencia sobre el cuidado animal.
Quienes convivieron con ella recuerdan que Alba siempre fue tranquila y sociable. Se acercaba a los estudiantes durante las jornadas largas, acompañaba discretamente las actividades diarias y parecía reconocer a quienes la alimentaban o le brindaban atención. Para muchos jóvenes, especialmente aquellos que atravesaban momentos difíciles o estrés académico, su presencia representaba una pequeña pausa emocional en medio de la rutina universitaria.
La historia de Alba también abrió el debate sobre el papel de las instituciones y la sociedad en la protección de animales comunitarios, aquellos que, aunque no tienen un dueño formal, terminan siendo cuidados y adoptados afectivamente por grupos enteros de personas.
Hoy, Alba ya no duerme entre aulas ni espera bajo las escaleras a que alguien le ofrezca comida o cariño. Ahora tiene una familia, atención y un espacio seguro donde vivir.
Y aunque ya no recorrerá los pasillos de la UPN Tepic, muchos aseguran que dejó una huella imposible de borrar en la memoria de quienes la conocieron.

