Por Ricardo Reyes.
En una sesión más de simulación democrática, los diputados locales aprobaron a toda prisa la supuesta “nueva Ley de Protección de Datos Personales”, un bodrio de 131 artículos y seis transitorios que el gobernador les mandó listo para sellar. Según la versión oficial, servirá para “proteger” los datos de los nayaritas. En la realidad, es otro papel mojado lleno de buenas palabras que difícilmente pasará de ser letra muerta.
Esta ley, parida directamente desde el Poder Ejecutivo, promete un “sistema integral” de protección de datos y derechos ARCO. Sin embargo, expertos y activistas la califican ya como una norma débil, sin dientes, sin presupuesto claro y sin sanciones reales que asusten a los funcionarios. En un estado famoso por sus opacidades, filtraciones y pésima gestión de información pública, pretenden vendernos que ahora sí los datos de los ciudadanos estarán seguros. ¿Quién se lo cree?
Lejos de ser un avance, parece una cortina de humo para aparentar modernidad digital mientras las mismas autoridades siguen actuando con total discrecionalidad sobre la información de la gente.
En la misma jornada de ocurrencias, los diputados metieron mano a la Ley contra la Discriminación para “proteger” especialmente a personas migrantes de la comunidad LGBTQ+. Más discurso bonito y cero soluciones concretas a la violencia real. Pura performance política.
También aprobaron modificaciones a las leyes Agrícola y Ganadera para meter “lenguaje con perspectiva de género”. Mientras los campesinos y ganaderos de Nayarit se hunden por falta de agua, fertilizantes, seguridad y mercados, los diputados están ocupados cambiando palabras y complaciendo agendas ideológicas que poco tienen que ver con la realidad del campo.
Para rematar la sesión de compadrazgos, ratificaron a la maestra Estefanía Monserrat Llerenas Bermúdez como consejera del Fondo de Ahorro y nombraron a Arley Jiménez Vasavilbazo como nueva jueza, tras declarar vacante el puesto anterior. Movimientos que, como es costumbre, dejan un fuerte olor a cuotas políticas y arreglos entre poderosos.
En resumen: El Congreso de Nayarit sigue dedicado a aprobar leyes de showcase, reformas cosméticas y nombramientos sospechosos mientras los problemas reales de los nayaritas —inseguridad, corrupción, opacidad y abandono— siguen intactos. Otra sesión para la foto y el boletín oficial, pero cero soluciones de fondo.

