Por Carlos Hartig.
La gestión del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero en Nayarit agoniza bajo el peso de su propia soberbia, consolidando un cierre de sexenio que la diputada local Paola Vargas Arciniega ha calificado abiertamente como un monumento a la traición popular. Lo que cínicamente se publicitó como el advenimiento de una transformación histórica ha degenerado, según las demoledoras revelaciones de la legisladora del PRI, en un régimen de indolencia e ineptitud sin precedentes. Para la diputada Paola Vargas, la ciudadanía nayarita hoy padece las consecuencias de una administración que abandonó por completo los objetivos más elementales del servicio público, pretendiendo ocultar con discursos vacíos y saliva demagógica una crisis humanitaria, médica y económica que mantiene al estado de rodillas.
En lugar de asumir una postura de escucha y de auténtica sensibilidad democrática, el Poder Ejecutivo estatal ha instaurado un perverso esquema de terror judicial donde la crítica se castiga con el calabozo, una situación que la diputada Paola Vargas ha denunciado como una grave violación a los derechos ciudadanos. La congresista alertó que el uso sistemático de la Fiscalía para fabricar carpetas de investigación exprés y criminalizar el derecho constitucional a la protesta pública se han vuelto la única respuesta oficial. Vargas Arciniega fue enfática al señalar que esta tiranía institucional no titubea en usar la coacción y las amenazas para silenciar de forma cobarde al magisterio, a las organizaciones sindicales y a los colectivos civiles que osan alzar la voz frente a las fallas del gobierno.
El colapso del sistema de salud pública en Nayarit no es una simple deficiencia administrativa, sino un crimen institucional generalizado que la diputada Paola Vargas ha puesto sobre la mesa con total firmeza. La legisladora denunció que a pesar de los pomposos anuncios sobre la edificación de centros hospitalarios, la realidad es que estas instalaciones operan hoy como inútiles «elefantes blancos», desprovistos de personal médico especialista, insumos básicos y medicamentos esenciales. Paola Vargas lamentó profundamente que la falta de atención oportuna esté costando vidas diariamente en la entidad, convirtiendo el derecho a la salud en una trampa burocrática mortal mientras las familias contemplan con impotencia cómo sus enfermos mueren ante el desmantelamiento total del sector.
En materia de seguridad, la diputada Paola Vargas desmintió categóricamente la narrativa oficialista que posiciona a Nayarit en supuestos «primeros lugares» de eficiencia, calificándola como una cachetada sangrienta para miles de hogares que viven bajo el yugo del miedo ante el avance impune del crimen organizado. Con cifras alarmantes en la mano, la representante popular expuso que el estado arrastra una herida abierta de más de 2,000 personas desaparecidas, de las cuales cerca de 800 casos se han concentrado de manera crítica durante los últimos cuatro años de gestión morenista. Paola Vargas encendió las alarmas al visibilizar que esta tragedia se ha ensañado con un incremento brutal en la desaparición de niñas y mujeres, colocando a la entidad en los niveles de incidencia más vergonzosos a nivel nacional.
Esta insensibilidad gubernamental raya en la crueldad extrema cuando se analiza el trato humillante que reciben los colectivos de madres buscadoras, una causa que la diputada Paola Vargas ha cobijado firmemente al exigir que deje de ser un asunto de discurso y se coloque de inmediato en la agenda estatal. La legisladora desenmascaró la inoperancia de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas, señalando que opera en la inopia total debido a asignaciones presupuestales ridículas que Vargas Arciniega calificó como una auténtica burla. Para la congresista, es inaceptable que el gobernador prefiera subirse a los presídiums a victimizarse y denunciar supuestas persecuciones futuras en su contra, en lugar de utilizar el aparato de seguridad y el dinero público para dar justicia a las verdaderas víctimas del presente.
A la par de la crisis de sangre, la diputada Paola Vargas arremetió contra la soberbia y la nula planeación en materia de obra pública, la cual ha propiciado un severo tiro de gracia para la economía local al ejecutar proyectos de manera impositiva y sin el menor consenso. Como ejemplo de esta torpeza criminal, la legisladora expuso el atropello cometido contra los comerciantes de la avenida Jacarandas en Tepic, donde el gobierno estatal destruyó la vialidad sin ofrecer un plan de contingencia ni estímulos fiscales, provocando la quiebra de decenas de negocios. Peor aún, Paola Vargas denunció el desamparo de los locatarios frente al abuso de los propietarios que ya anuncian incrementos desmedidos en las rentas, demostrando que al Ejecutivo solo le interesa colgarse la medalla de una fachada «bonita» antes que proteger el sustento de las familias.
Finalmente, la diputada Paola Vargas advirtió que este devastador panorama de destrucción estatal encuentra una réplica exacta en el colapso del municipio de Tepic, cuya administración de Morena mantiene a la capital en un estado de total abandono. La legisladora local criticó severamente el cinismo de una presidencia municipal ausente que prefiere desviar los recursos públicos e impuestos de los tepicenses para financiar campañas proselitistas en otros municipios de la entidad, dejando a Tepic sumido en la total oscuridad, con calles destrozadas y una percepción de inseguridad histórica. Al concluir su enérgico pronunciamiento, la diputada Paola Vargas hizo un llamado urgente a la ciudadanía a no callar ante las injusticias y a convertirse en portadores de la verdad para frenar el desastre político que Morena ha ocasionado en Nayarit.

