Por Carlos Hartig.
En un giro político que ha dejado a los politólogos de café con la boca abierta y la taza derramada, ha aparecido el candidato que Tepic no sabía que necesitaba, pero que definitivamente se merece. Israel “Tolón” Covarrubias se ha lanzado al ruedo como candidato independiente a la presidencia municipal, rompiendo con la aburrida tradición de los discursos acartonados. Con su lema «Poquito… pero pa’ todos», «Tolón» ha venido a demostrar que la política mexicana no solo es un chiste, sino que ahora viene con remate, emoji de guiño y, si el presupuesto alcanza, la mitad de un taco de barbacoa para cada ciudadano.

El carismático candidato ha dejado claro que su campaña no tiene «padrinos», pero sí muchos amigos y «un poquito que pidió prestado» (se rumora que todavía le debe al de la tiendita de la esquina). En un acto de honestidad brutal que ya quisieran los partidos tradicionales, «Tolón» ha tapizado la capital nayarita con promesas que rozan el realismo mágico. Entre sus propuestas estrella destaca la de «bajar la gasolina… aunque sea en garrafones pa’ que alcance» y, en un despliegue de genialidad administrativa, prometió «organizar mejor la corrupción pa’ que no se vea tan fea». Sin duda, una cátedra de transparencia que ya envidian en las altas esferas.
Para aquellos desempleados que buscan una oportunidad laboral bajo su administración, el candidato independiente tiene la solución perfecta: «Habrá trabajo para todos… aunque sea de chismosos oficiales del municipio». Con esto, «Tolón» planea institucionalizar el noble arte del lavadero y el mitote, convirtiendo a Tepic en la ciudad mejor informada del país. Además, para el sector juvenil que se siente abandonado, prometió un apoyo total bajo un argumento matemático irrebatible: «porque los viejos ya están apoyados por la pensión». Economía básica y aplicada al alcance de todos.

La campaña de «Tolón» Covarrubias destaca por su estética visual, donde los frentes de los billetes de doscientos pesos vuelan por los aires junto a vasos de cerveza y tacos humeantes, todo bajo el cobijo de la Catedral de Tepic. El candidato, autoproclamado como «el más alivianado», ha lanzado una advertencia contundente a sus rivales políticos: «Yo no soy el mejor… pero los demás ya los conoces». Una declaración que, aunque duela, tiene más verdad que la mayoría de los debates electorales televisados.
El plan de gobierno del independiente se resume en una nota adhesiva amarilla que debería estar en los libros de texto: «Trabajar… y no hacerse menso». Y para asegurar que no viene a jugar con los sentimientos de la gente, ha lanzado una cláusula de garantía única en el mercado electoral: «Si no cumplo… me regresan a dar show gratis a sus colonias». Esto confirma los rumores populares de que el candidato tiene un pasado (o un presente muy activo) en el mundo de la comedia local y el entretenimiento de variedad, donde el robo de sonrisas es el único delito permitido.
Finalmente, la ciudadanía tepicense se debate entre la risa y la boleta electoral. En un ecosistema donde abundan las «tranzas», la propuesta de un candidato que promete «no desaparecerse» y ser el único que «sí te invita la cheve» suena extrañamente refrescante. Habrá que ver si el electorado decide votar con humor y corazón o si prefieren seguir con «los mismos de siempre». Por lo prontos, el ambiente político ya huele a cotorreo, barbacoa y soluciones a medias, porque como bien dice el buen Israel: «Prometo no prometer tanto… porque luego sí me creen».

