Por Carlos Hartig.
¡No, hombre! ¡Si yo les contara! Resulta que nuestro exalcalde de Tecuala, el mentado Gabino Jiménez, dijo: «¡Ya estuvo bueno de andar lidiando con tanto mitote, ahora voy a lidiar pero con la chuleta!». Y que se nos suelta la greña abriendo su carnicería boutique «El Yaki». ¡Pero cállense los ojos! Esa tienda no es carnicería, ¡es el Palacio de Buckingham de las vacas! Está tan negra con dorado y tan llena de luces que yo no sabía si entrar a pedir un kilo de diezmillo o a pedirle matrimonio a la vitrina. El logo del toro brilla tanto que los pajaritos de la plaza se encandilan, y es que Gabino no da paso sin huarache: montó este templo del sabor justo en el centro para que todo el mundo vea que su estilo es tan eterno como un buen asado.
Y fíjense en la jugada maestra, ¡que me salió más romántico que un poema de Joan Sebastian con música de banda! Dice el Gabino que puso el negocio ahí frente a la plaza para «estar más cerquita de su esposa». ¡Ay, qué ternura, me va a dar un coma diabético de tanta miel! Resulta que el hombre anda con todo el plan de enamorar a cada rato a su señora, la distinguida Nora Lilia Burgara Alarcón. ¡Eso sí es estrategia, mi gente! Mientras otros maridos se conforman con un mensaje de WhatsApp, Gabino le plantó un palacio de la picaña justo donde ella pueda verlo, para que su amada se asome y suspire entre pendiente y pendiente. ¡Ese es un hombre que sabe que el amor se alimenta con cariño, pero se amarra con un buen Rib Eye de exportación!
¡Viera qué gacho siente el pobre Oxxo de la plaza! Se sentía el rey del barrio con sus luces rojas, pero llegó «El Yaki» y el pobre ahora parece una bodega de escobas toda descolorida. Ahora la raza ya no se junta a echarse el cafecito de máquina, ¡se quedan afuera de la boutique a ver si sale el exalcalde con su delantal de seda pura y su sonrisa de galán de telenovela! Se rumora por ahí que las vacas de los ranchos ya andan haciendo dieta y se ponen rímel en las pestañas, porque todas tienen la ilusión de que Gabino las escoja pa’ salir en sus vitrinas de lujo. ¡Si hasta el chorizo ahí sale con peinado de salón y oliendo a perfume del caro!
Y ahí cruzando la calle, su señora Nora Lilia, seguramente se asoma y dice: «¡Válgame Dios, qué marido tan detallista y qué vecino tan reluciente me cargó el destino!». Mientras ella anda de arriba para abajo cumpliendo con sus labores y saludando a la gente con toda la propiedad del mundo, el Gabino le pone el toque de «glamour» vacuno a la cuadra. ¡Qué binomio tan sabroso! De un lado la señora trabajando que no descansa, y del otro lado el exalcalde pesando la pella con un estilo que ya quisiera el mismísimo diseñador de las estrellas de Hollywood. ¡Es el único lugar del mundo donde vas a hacer tus vueltas al centro y sales con un corte premium que te vendió el mismísimo esposo de la jefa!
¡Pero lo más divertido es la plebe que quiere entrar a comprar! Ya se corre la voz de que para entrar a «El Yaki» tienes que ir bien bañadito y de ser posible con zapatos de charol, porque si vas muy «firu», ¡la carne se asusta y se pone dura de la pura impresión estética! Los compas ahora llegan con el meñique parado y dicen: «Oiga, Don Gabino, ¿sería usted tan gentil de despacharme un corte con ese ‘swing’ que solo usted maneja?». Y el Gabino, con esa sonrisa que brilla más que el sol de mediodía, los atiende como si estuviera dando el Grito de Independencia, pero en lugar de «¡Viva México!», grita: «¡Viva la picaña para mi mujer!».
Al final de la jornada, Tecuala se sacó la lotería, porque tenemos a la señora Nora Lilia trabajando macizo y a nuestro ex alcalde dándole el toque de elegancia a la tripa y al romance. ¡Qué combo tan especial, mi gente! Ya no hay pretexto para andar con la panza vacía ni con el ánimo por los suelos. Si usted anda cerca de la plaza, lleguele a «El Yaki», salude al carnicero más «fashion» de todo Nayarit y pídale que le dé el corte del amor… ¡pero que se lo dé bien pesado, no se me vaya a distraer mirando a su señora por la ventana! ¡Buen provecho, raza, y que viva la carne con clase y el amor de boutique!

