Por Carlos Hartig.
Mientras el discurso oficial de la «Cuarta Transformación» insiste en la pobreza franciscana y el fin de los privilegios, el reciente Congreso Extraordinario de Morena ha dejado al descubierto una realidad distinta. La entrega de las llamadas “mochilas ideológicas” no es solo un acto de adoctrinamiento político, sino una muestra de la opacidad presupuestaria que impera en el partido en el poder, donde el lujo de los artículos entregados contradice directamente la narrativa de austeridad que tanto pregonan.
El kit logístico entregado a los delegados destaca por la elección de la marca Swiss Digital Design, una firma suiza reconocida por su tecnología y precios que distan mucho de ser populares. Al investigar el mercado actual, los modelos con características similares a las repartidas —con puertos de carga USB y protección RFID— tienen un valor comercial que oscila entre los $2,100 y $2,600 MXN. Uno de los modelos identificados es la Mochila Grande de Negocios Swissdigital Design, cuyo precio en tiendas como Walmart México alcanza los $2,159 MXN, un monto que difícilmente encaja en el presupuesto de un partido que pregona la sencillez.

A este costo se suma el valor de la carga editorial. La inclusión de tres libros de Andrés Manuel López Obrador y uno de Claudia Sheinbaum añade una carga económica adicional de aproximadamente $1,200 MXN por mochila. Si tomamos como referencia el costo de una mochila tecnológica de alto desempeño como la Swissdigital Iron SD-7109, que se vende en $980 MXN en Sanborns, o modelos superiores, el valor total del kit por delegado supera fácilmente los $3,500 MXN. Es decir, Morena invirtió una pequeña fortuna en cada uno de sus miles de representantes, una cifra que, multiplicada por los más de 3,000 asistentes, sugiere un gasto que rebasa los $10 millones de pesos.
Esta estrategia de formación política parece estar diseñada para asegurar la obediencia ciega y la uniformidad narrativa en la etapa post-AMLO. En lugar de fomentar un debate interno sano y crítico sobre el rumbo del país, la dirigencia opta por repartir «Biblias» del movimiento en empaques de lujo. Resulta irónico que un partido que se autoproclama como la voz de los marginados elija artículos de diseño suizo, como la Mochila Swissdigital Sd1643fb-01, que incluso cuenta con sistemas de rastreo «Finder», para sus cuadros políticos.
La profundidad de este gasto revela una desconexión entre el decir y el hacer. Mientras se recortan presupuestos en áreas sensibles del gobierno federal, el partido gasta en mochilas que incluyen compartimentos acolchados para laptops de 15.6 pulgadas y materiales de poliéster balístico, herramientas que parecen más destinadas a una élite corporativa que a una militancia de base. Esta opulencia confirma que para la dirigencia de Morena, la austeridad es un lema de campaña para los de afuera, mientras que para los de adentro, la comodidad de alta gama es la norma.
Finalmente, la falta de una factura pública y el silencio de la dirigencia nacional sobre el origen de los recursos refuerzan las sospechas de un manejo discrecional del presupuesto. En un país que clama por transparencia, Morena entrega mochilas cargadas de ideología, pero vacías de rendición de cuentas. El uso de marcas internacionales de prestigio para eventos de partido demuestra que, en la política mexicana, los colores cambian, pero las viejas prácticas de gasto suntuoso bajo el disfraz de «capacitación» permanecen intactas.

