Por Carlos Hartig.
En un enérgico despliegue de congruencia política, la regidora de Movimiento Ciudadano, Citlalli Huerta, rompió el silencio en sesión de Cabildo para denunciar lo que calificó como una gestión «poco seria y carente de profesionalismo» por parte de la titular de Turismo Municipal, Francia Cortés. Lo que debió ser una representación estratégica del municipio en el Tianguis Turístico, terminó convirtiéndose, según las evidencias presentadas, en un escaparate personal que desdibuja la línea entre la función pública y la vanidad de los concursos de belleza.
El reclamo de Huerta no es una crítica superficial, sino un señalamiento de fondo a la omisión de responsabilidades. La regidora recordó que, pese a la confianza depositada en el extenso currículum de Cortés al momento de su protesta, la funcionaria ha fallado sistemáticamente en la entrega de un plan estratégico de turismo, documento que brilla por su ausencia mientras el municipio navega a la deriva en materia de promoción institucional.
La indignación en el recinto alcanzó su punto máximo cuando Citlalli Huerta reveló que ha turnado un oficio a la Contraloría Municipal por un presunto uso indebido de funciones bajo el amparo del Artículo 134 Constitucional. Mientras la Directora de Turismo se encontraba comisionada en la Plaza Quebec durante el Tianguis Turístico los días 25 y 26 de abril, sus redes sociales se llenaron de imágenes en traje de baño con etiquetas alusivas a certámenes de belleza, una distracción inexcusable cuando se le paga para gestionar el motor económico del municipio.
“La función pública se debe tomar con seriedad”, sentenció la regidora de Movimiento Ciudadano, quien lamentó que Cortés confunda su encargo administrativo con su faceta de «miss». El uso de coronas en actos oficiales del Ayuntamiento no solo resulta anacrónico, sino que es una falta de respeto a la investidura que representa. Para Huerta, la belleza es subjetiva, pero el cumplimiento de la ley y el respeto a los protocolos institucionales son obligaciones irrenunciables que la directora parece ignorar deliberadamente.
A este escenario de frivolidad se suma una alarmante falta de coordinación política. La regidora denunció que los propios integrantes de la Comisión de Turismo fueron ignorados y excluidos del conocimiento de las actividades del Tianguis Turístico. Francia Cortés no solo parece trabajar de espaldas a los ciudadanos, sino también de espaldas al cuerpo colegiado que debe vigilar su desempeño, operando en una burbuja de aislamiento que solo beneficia a su marca personal.
Finalmente, Citlalli Huerta fue tajante al señalar que Bahía de Banderas no necesita modelos, sino estrategas. Al exigir la intervención inmediata de la Contraloría y el llamado de atención del Presidente Municipal, la regidora naranja marca una línea clara: en un municipio con retos de infraestructura y servicios, no hay espacio para funcionarios que prioricen el hashtag sobre la política pública. El tiempo de las excusas y las pasarelas terminó; ahora le toca a Francia Cortés responder por su desastrosa gestión.

