Tepic, Nayarit (RRC): Mientras la presidenta municipal Geraldine Ponce se declara “lista” para encabezar el llamado Desfile de las Sonrisas, dirigido a niñas y niños de Tepic y de todo el estado, no han tardado en surgir cuestionamientos sobre las verdaderas prioridades de su administración.
El evento, anunciado con entusiasmo y promesas de “muchas sorpresas”, ha sido interpretado por diversos sectores como una estrategia de distracción frente a problemas que persisten en la capital nayarita: servicios públicos deficientes, inseguridad en colonias populares y rezagos en infraestructura urbana. Para algunos ciudadanos, este tipo de actividades, aunque positivas en apariencia, contrastan con la falta de resultados tangibles en temas de fondo.
“Los eventos están bien, pero no resuelven lo que vivimos todos los días”, expresan habitantes que señalan que el gobierno municipal parece más enfocado en la imagen pública que en atender las demandas urgentes de la población.
A pesar de la promoción del desfile como un espacio de alegría y convivencia familiar, críticos apuntan que este tipo de acciones suelen ser utilizadas como herramientas de posicionamiento político, especialmente en contextos donde la percepción ciudadana no es favorable. La narrativa oficial de celebración y cercanía con la niñez choca con una realidad que, según denuncias recurrentes, sigue marcada por carencias.
El Desfile de las Sonrisas se llevará a cabo en medio de este ambiente de inconformidad, donde la expectativa no solo está en el espectáculo prometido, sino en si las autoridades serán capaces de responder a las exigencias más allá de eventos simbólicos.
Por ahora, la pregunta queda en el aire: ¿son suficientes las sonrisas cuando la ciudadanía sigue esperando soluciones reales?

