Por Ricardo Reyes.
Mientras en el plano internacional se proyecta una imagen de éxito turístico, en el ámbito local crecen las críticas hacia la administración del alcalde Héctor Santana, quien recientemente concedió una entrevista a la cadena CNN para promocionar el destino… pero omitió los problemas que enfrentan miles de habitantes.
Durante su participación, el edil destacó playas, gastronomía y desarrollo turístico, presentando a Bahía de Banderas como un destino de primer nivel. Sin embargo, su discurso contrasta con la realidad que denuncian ciudadanos: deficiencias en servicios públicos, crecimiento urbano desordenado y cuestionamientos sobre seguridad en algunas zonas.
La narrativa oficial, centrada en atraer turismo internacional con promociones y paquetes, deja fuera temas clave como la falta de infraestructura en colonias populares, el rezago en obra pública y las quejas constantes por la recolección de basura y el abastecimiento de agua potable. Para muchos, el mensaje enviado al extranjero parece más una estrategia de imagen que una solución a los problemas estructurales del municipio.
Además, expertos en turismo advierten que vender un destino como “seguro y de calidad” sin atender las condiciones reales puede generar un efecto contrario a mediano plazo, afectando la credibilidad del municipio frente a visitantes y operadores internacionales.
Aunque Santana insiste en que Bahía de Banderas se consolida como uno de los destinos más atractivos del Pacífico mexicano, la percepción local apunta a una desconexión entre el discurso oficial y la realidad cotidiana.
La entrevista internacional, lejos de fortalecer la confianza ciudadana, ha reavivado el debate: ¿se gobierna para mejorar la vida de los habitantes o solo para proyectar una imagen favorable al exterior?

