Por Carlos Hartig.
En un movimiento sin precedentes para el sector empresarial del Pacífico Mexicano, la Asociación de Empresarios de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas (AEBBA) ha ratificado su posición como motor de la sostenibilidad regional. A través de una alianza estratégica con la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), la asociación encabeza el primer modelo nacional de Pago por Servicios Ambientales (PSA) bajo un esquema de fondos concurrentes, diseñado para blindar el patrimonio ecológico de la región fronteriza entre Jalisco y Nayarit.
El proyecto, que inició su implementación operativa en 2024, se centra en la restauración y protección de las zonas núcleo de la Reserva de la Biósfera Sierra de Vallejo – Río Ameca. Este esfuerzo no es una acción aislada, sino un compromiso financiero y técnico a cinco años que involucra directamente a los ejidos de Las Palmas y Tebelchía en Jalisco, así como a El Colomo, Aguamilpa y Bella Unión en Nayarit. El objetivo es claro: garantizar que la montaña siga proveyendo servicios vitales como la captura de carbono y la infiltración de agua para los destinos turísticos.
Lo que distingue a esta iniciativa es su estructura de colaboración público-privada. Bajo los Convenios de Concertación, las empresas agremiadas a AEBBA aportan recursos que son duplicados o complementados por el Fondo Forestal Mexicano (FFM). Este mecanismo cuenta con el respaldo técnico de organismos internacionales y especializados como GIZ México (Agencia Alemana de Cooperación), el Fondo Noroeste y Occidente (FONNOR) y la Alianza Montaña Bahía, asegurando que cada peso invertido se traduzca en acciones de vigilancia, prevención de incendios y reforestación.
Desde la perspectiva del desarrollo regional, AEBBA subraya que este ejercicio es el primero en su tipo en todo México, marcando un hito en la forma en que los destinos turísticos gestionan su entorno natural. La iniciativa responde a la visión de reconversión del destino planteada por la asociación desde 2019 a través del Observatorio Integral Turístico (OIT), la cual propone pasar de un modelo de explotación tradicional a uno de valoración integral donde la salud del ecosistema sea el activo principal de la competitividad turística.
La relevancia de proteger la Sierra de Vallejo radica en su biodiversidad, siendo un corredor biológico esencial para especies como el jaguar y un regulador térmico para la zona conurbada. Al fortalecer estas «zonas núcleo», las empresas no solo cumplen con una responsabilidad social, sino que mitigan riesgos ante el cambio climático, apostando por una adaptación basada en ecosistemas que protege la infraestructura hotelera y urbana de los fenómenos meteorológicos extremos.
Finalmente, AEBBA AC ha lanzado un enérgico llamado a todas las empresas que integran la cadena de valor del turismo —desde hoteles y desarrolladoras hasta prestadores de servicios— para que se sumen de forma tangible a estos proyectos. El mensaje de la cúpula empresarial es contundente: la sostenibilidad no puede ser solo un discurso, sino una estrategia de planeación activa que garantice que Puerto Vallarta y Bahía de Banderas sigan siendo destinos viables y prósperos para las futuras generaciones.

