Por Ricardo Reyes.
Mientras la presidenta municipal Geraldine Ponce celebra en sus redes sociales la rehabilitación de la cancha en la colonia Unidad Obrera como “una prioridad cumplida” y un espacio “digno, iluminado y seguro” que pone “al pueblo en el centro”, vecinos de la zona cuestionan el alcance real de la obra y señalan que se trata más de una estrategia de imagen que de una solución profunda a las necesidades de la colonia.
En un comunicado difundido por la alcaldía, Ponce destacó que la intervención beneficia directamente a niñas, niños, jóvenes y familias, rescatando un espacio público que “siempre les ha pertenecido”. Sin embargo, habitantes consultados en la zona reportan que, aunque la cancha luce renovada en las fotografías oficiales —con pintura fresca, iluminación y algunas mejoras visibles—, persisten problemas estructurales en la colonia que el gobierno municipal no ha atendido de fondo.
Denuncias recurrentes en Ampliación Unidad Obrera hablan de abandono en servicios básicos: fugas de agua sin resolver, cobros irregulares por drenaje y falta de mantenimiento en otras áreas comunes. Vecinos señalan que la cancha, si bien ahora tiene mejor aspecto, no resuelve las carencias diarias de iluminación en calles aledañas, inseguridad nocturna ni la falta de infraestructura deportiva integral que realmente impulse el deporte en la comunidad.
Críticos locales consideran que este tipo de inauguraciones selectivas forman parte de un patrón: obras de bajo costo y alto impacto visual que sirven para generar contenido en redes sociales, mientras temas prioritarios como pavimentación, drenaje, recolección de basura y prevención del delito quedan en segundo plano. “Una cancha pintada no transforma una colonia”, comentó un vecino que prefirió mantenerse en el anonimato por temor a represalias.
La propia trayectoria de Ponce, quien pasó de modelo y reina de belleza a diputada federal y ahora presidenta municipal por Morena, ha sido cuestionada por opositores que la acusan de priorizar la narrativa de “la ciudad que sonríe” sobre resultados tangibles y sostenibles. Aunque encuestas recientes la posicionan con buena aprobación, en colonias populares como Unidad Obrera el descontento por promesas incumplidas o parciales sigue latente.
Mientras la alcaldesa posa con niños frente a la cancha “más bonita que nunca”, muchos tepicenses se preguntan: ¿cuántas obras más de este estilo veremos antes de que se atiendan las verdaderas demandas del pueblo? Por ahora, la transformación que presume Ponce parece quedarse en la superficie: un espacio recuperado para la foto, pero con el mismo contexto de abandono que los vecinos conocen desde hace años.
La rehabilitación de una cancha puede ser un paso, pero difícilmente una “prioridad cumplida” cuando la colonia sigue pidiendo lo básico. El pueblo, al final, no se conforma con espejos.

