Por Ricardo Reyes.
En la política local hay trayectorias que se construyen con trabajo, resultados y presencia. Y hay otras que parecen edificarse sobre el silencio, la inercia y la apuesta a la memoria corta del electorado. En ese segundo terreno comienza a ubicarse el regidor Óscar Medina, quien ya asoma aspiraciones rumbo a una diputación en 2027.
El problema no es aspirar —eso es legítimo en cualquier democracia—, sino pretender dar un salto sin haber recorrido siquiera el primer tramo con solidez. Porque si algo ha marcado el paso de Medina por el Cabildo de Tepic es precisamente la falta de protagonismo en los temas que más le duelen a la ciudad.
Mientras Tepic enfrenta rezagos en servicios, cuestionamientos en seguridad y un crecimiento urbano desordenado, su figura ha transitado sin dejar huella clara. No hay iniciativas emblemáticas, no hay posturas firmes, no hay liderazgo visible. Hay, en cambio, una discreción que raya en la irrelevancia política.
Y aun así, el calendario electoral parece haber despertado ambiciones que no encuentran sustento en resultados. La apuesta luce conocida: posicionarse antes de tiempo, aparecer en la conversación y confiar en que la dinámica partidista haga el resto. Es la vieja fórmula del oportunismo político, esa que privilegia el acomodo por encima del mérito.
Pero los tiempos han cambiado. El electorado —cada vez más informado y menos tolerante— comienza a exigir perfiles con peso propio, no figuras que intenten escalar sin haber demostrado capacidad en el cargo que hoy ostentan.
El caso de Óscar Medina ilustra con claridad ese riesgo: convertir la aspiración en un atajo, en lugar de una consecuencia. Y en política, los atajos suelen terminar en callejones sin salida.
Si de verdad busca una diputación, el reto no está en adelantarse a los tiempos, sino en justificar —con hechos, no con intenciones— por qué merece dar ese salto. Porque en 2027 no bastará con querer aparecer en la boleta; habrá que explicar, con claridad, por qué alguien debería votar por él.
Por ahora, más que una candidatura en construcción, lo que se percibe es una aspiración sostenida en el aire.

