Por Ramón Alvarez.
En un movimiento que pocos esperaban pero que muchos ya veían venir, el licenciado Adrián Ernesto Álvarez Rodríguez, actual Subdirector Administrativo de Seguridad Ciudadana y Tránsito del municipio de Bahía de Banderas, asistió a la asamblea de la Escuela Municipalista de Morena y aprovechó el momento para dar un paso decisivo: afiliarse formalmente al partido guinda.

Según fuentes cercanas al evento, Álvarez buscaba evitar el “qué dirán” y abrirse la puerta para participar activamente en los procesos políticos venideros. Ahora, como miembro activo de Morena, el funcionario podrá “aspirar y respirar” con mayor libertad a cargos de elección popular o de mayor responsabilidad dentro de la transformación que promueve el movimiento.
No es la primera vez que Álvarez Rodríguez ocupa puestos de alto perfil en la administración municipal. Anteriormente se desempeñó en áreas sensibles como Fiscalización y Apremios Municipales (donde manejaba operativos de verificación y cierres de negocios) y en Padrón y Licencias, donde su labor de regularización de comercios generó tanto aplausos como críticas. En algunos casos salió “un poco raspado” por decisiones propias de su responsabilidad, como operativos estrictos o controversias en torno a la fiscalización de establecimientos.
Pese a esos episodios, su trayectoria lo ha mantenido dentro del aparato público, saltando de una dirección a otra en diferentes áreas del gobierno municipal. Ahora, su adhesión pública a Morena marca un giro político claro.
Con este movimiento, Adrián Álvarez se suma a la lista de funcionarios que han decidido “morenizarse” en Bahía de Banderas, sumándose al proyecto del partido en el poder. ¿Será este el primer paso hacia una candidatura o una posición de mayor peso en el próximo ciclo electoral?
Por ahora, el funcionario ya no solo administra seguridad: también respira el aire de la transformación. El tiempo dirá si el “raspón” del pasado queda atrás y si su nueva militancia le abre las puertas que buscaba.
Bahía de Banderas sigue en ebullición política. Un funcionario más que cambia de playera… o que por fin se la pone.

