Por Carlos Hartig.
¡Suena la campana y Tepic arranca perdiendo el combate! El boxeo amateur en la capital nayarita no está recibiendo golpes de sus rivales, sino de sus propios gobernantes. Víctor Manuel Martínez Casillas, de Promociones Víctor Boxing y ADX, sube al ring mediático para denunciar que el semillero de campeones está en «cuentas de protección» debido a la vergonzosa falta de infraestructura. Es un «jab» directo a la realidad: el municipio no tiene un solo gimnasio de boxeo propio ni un auditorio de usos múltiples; vivimos de la caridad, entrenando en espacios prestados mientras las autoridades estatales y municipales se quedan sentadas en el banquillo viendo cómo se nos escapa el talento.
En la esquina de la negligencia, la gestión de Juan Alfonso González «El Tremendo», actual Director del Deporte Municipal, está recibiendo una paliza técnica. Bajo su mando, el deporte de las orejas de coliflor ha sido enviado a la lona por la falta de instalaciones integrales. No hay complejos que unan el fútbol, el básquetbol y el boxeo en un solo pulmón deportivo; lo que hay es un vacío de poder que deja a nuestra niñez y juventud «contra las cuerdas», vulnerables ante el avance del alcoholismo y la drogadicción por falta de espacios gratuitos y dignos para sudar la gota gorda.
¡Golpe bajo y juego sucio! En un acto de profunda ingratitud que sabe a traición, el Ayuntamiento le aplicó un «clinch» a la historia al retirarle el nombre de Juan Alberto «Topo» Rosas al gimnasio de La Alameda. Cambiar el nombre de un campeón del mundo por un rótulo genérico de «Gimnasio Municipal» es una falta de respeto que no tiene perdón. Mientras en otros países a los campeones se les cuida y se les beca de por vida, aquí en Tepic la burocracia intenta borrar de un plumazo el legado de quienes derramaron sangre y sudor para darnos gloria internacional.
El referí de esta contienda parece ciego: a pesar de tener a figuras como la «Chiquita» González en la nómina municipal, la asesoría brilla por su ausencia y los gimnasios públicos no aparecen por ningún lado. Es el «Topo» Rosas quien, con el corazón por delante y fuera del presupuesto oficial, sigue enseñando el «abc» del boxeo de forma gratuita en La Cantera. Es una vergüenza que los ídolos tengan que hacer el trabajo que les corresponde a los directivos, quienes parecen más ocupados en el «round de sombra» de las oficinas que en levantar un ring en las colonias.
A pocos meses de que Nayarit reciba las olimpiadas nacionales de boxeo amateur en mayo, el municipio llega con la guardia baja. Martínez Casillas ha sido tajante: el apoyo no debe ser un cheque, sino eventos, cultura y ladrillos. El promotor se ofrece a patrocinar funciones sin lucro para mantener activa a la «chavalada», una labor de rescate social que debería ser un decreto gubernamental y no un esfuerzo de particulares. El gobierno municipal está perdiendo por decisión unánime ante una sociedad que exige ver sus impuestos convertidos en costales y peras de boxeo.
La pelea está por terminar y el veredicto es desastroso. Si «El Tremendo» González y la administración municipal no reaccionan, el knockout para el boxeo olímpico de Tepic será definitivo. No se puede ganar un campeonato mundial desde un escritorio y mucho menos con instalaciones prestadas. Tepic urge de un auditorio municipal y de respeto para sus leyendas. ¿Van a esperar a que suene la campana final o finalmente se van a fajar para rescatar a nuestros futuros campeones del olvido? El tiempo corre y el ring sigue vacío.

