Por Carlos Hartig.
La desfachatez de la administración municipal en Rosamorada ha cruzado una línea de no retorno. Bajo la firme conducción de Ramón Partida Hernández, Secretario del SUTSEM, la clase trabajadora ha levantado la voz contra un sistema de rapiña encabezado por el Alcalde Ampelio Gutiérrez García y su Tesorero, Miguel Enrique González de la Cruz. Mientras el municipio se hunde en deudas y los empleados sufren la falta de sus pagos más básicos, la cúpula en el poder se dedica a despilfarrar los recursos públicos en festines privados, demostrando una falta total de humanidad y ética política.

Ramón Partida Hernández ha sido enfático: no se trata solo de un retraso administrativo, sino de un desprecio sistemático a los derechos laborales. La Sección XI del SUTSEM se mantiene en pie de guerra frente a un adeudo que supera los 3 millones de pesos, una cifra que el Ayuntamiento pretende liquidar con abonos de risa que insultan la dignidad de quienes realmente sostienen la operatividad de Rosamorada. «Es un robo a la vista de todos», denuncian los trabajadores, quienes ven cómo el Tesorero Miguel González cierra las arcas para el pueblo pero las abre de par en par para las celebraciones de la élite municipal.

Los conceptos adeudados son sagrados para la estabilidad de cualquier familia: Estímulos por años de servicio, Fondo de ahorro, Becas y Primas vacacionales. Es una burla criminal que el Alcalde mienta descaradamente en sesiones de cabildo afirmando que los pagos están al día, cuando la realidad en las calles es de manifestación y hambre. El liderazgo de Ramón Partida ha desenmascarado esta red de mentiras, señalando que el fondo de ahorro, ese recurso que pertenece legítimamente a los trabajadores y sus hijos, está siendo «jineteado» para financiar la vida de lujos de los altos funcionarios.

La indignación alcanzó su punto máximo al revelarse que, mientras se negaba el pago a los trabajadores para esta Semana Santa, el Alcalde y el Tesorero celebraban con «manteles largos». ¿De dónde sale el dinero para las orquestas, el banquete y el alcohol de los jefes si no hay para el salario del barrendero o el administrativo? Es el cuadro más vil de la corrupción: el funcionario engordando a costa del sudor ajeno. Ramón Partida ha dejado claro que esta traición no quedará impune y que la paciencia de la base trabajadora ha llegado a su límite.

El ultimátum es definitivo. El SUTSEM no permitirá más engaños de un Tesorero que se esconde tras excusas técnicas y un Alcalde que prefiere la fiesta antes que el deber. Si para el lunes no hay una solución real y total al adeudo de más de 1.3 millones de pesos en ahorros y el resto de las prestaciones, Rosamorada se paralizará. La instrucción de Partida Hernández es clara: resistencia total frente a la tiranía del despilfarro. Los trabajadores ya no aceptarán migajas mientras ven pasar los banquetes del poder por sus narices.
El pueblo de Rosamorada debe saber quiénes son los responsables de este caos: Ampelio Gutiérrez y Miguel González han convertido la presidencia en su salón de eventos personal. La historia los juzgará como los verdugos de la clase trabajadora. El lunes marcará el inicio de una lucha que no se detendrá hasta que el último centavo sea devuelto a las manos de quienes lo ganaron con su esfuerzo, y no termine en los bolsillos de quienes solo saben celebrar con dinero ajeno.

