Por Ricardo Reyes.
Con el típico tono triunfalista de siempre, la alcaldesa Geraldine Ponce anunció el inicio del operativo vacacional de Semana Santa y Pascua 2026, como si con 700 elementos y 150 unidades bastara para ocultar los problemas estructurales de seguridad que arrastra la ciudad.
“Participan 700 elementos y 150 unidades, en coordinación con la Guardia Nacional, Ejército y Marina, para cuidar a la gente y a quienes nos visitan”, declaró la edil. Sin embargo, el hecho de que sea necesario un despliegue tan numeroso —que incluye a fuerzas federales— evidencia más bien la debilidad de la policía municipal y la incapacidad del gobierno local para mantener el orden por sí solo durante periodos de alta afluencia.

Ponce aseguró que se espera la llegada de “miles de personas” y que las autoridades estarán “pendientes” atendiendo con Protección Civil, Seguridad Pública y Sanidad, respondiendo al 911. Palabras que suenan huecas ante reportes recurrentes de incidentes delictivos en Tepic y Nayarit, incluyendo persecuciones armadas, narco-bloqueos, hallazgos de cuerpos y enfrentamientos que obligan a cerrar carreteras o activar operativos de emergencia incluso fuera de temporada vacacional.
Lo más cuestionable llega al final de su mensaje: “Tepic está listo. Es un lugar seguro y con un gobierno cercano que cumple”. Afirmaciones que contrastan con las críticas ciudadanas por una percepción de inseguridad que, aunque algunas encuestas la ubican en buenos lugares a nivel nacional, no elimina la realidad cotidiana de extorsiones, robos y violencia que muchos tepicenses denuncian en redes y en la calle.
En lugar de reconocer que la ciudad requiere un trabajo permanente y profundo —no solo operativos mediáticos de temporada—, la alcaldesa opta por el autobombo: presumir coordinación con fuerzas armadas y vender la idea de un “gobierno cercano” mientras Tepic sigue dependiendo de apoyos externos para sentirse medianamente protegido.
Este operativo vacacional parece más un ejercicio de relaciones públicas que una solución real a los problemas de fondo. Mientras Ponce celebra que “Tepic está listo”, muchos habitantes y potenciales visitantes se preguntan si realmente lo está… o si solo se trata de otra temporada más en la que se despliegan recursos para tapar las grietas de una seguridad que dista mucho de ser sólida los 365 días del año.
Los resultados de estas vacaciones dirán si las promesas de Ponce se traducen en tranquilidad real o, como ha ocurrido en años anteriores, en más comunicados optimistas que chocan con la experiencia diaria de la ciudadanía.

