Refrescos y dulces: la epidemia silenciosa que enferma a Nayarit.
Por Carlos Hartig.
La secretaria de Salud estatal, Beatriz Ruiz Huerta, informó que en los últimos cinco años se han registrado 500 menores de edad con obesidad en la entidad. A nivel nacional, la Encuesta de Salud y Nutrición revela que 4 de cada 10 alumnos presentan sobrepeso u obesidad, una cifra que refleja la gravedad del problema.
Ruiz Huerta advirtió que los niños con obesidad enfrentan riesgos inmediatos como problemas ortopédicos y apnea del sueño, además de una alta probabilidad de desarrollar diabetes e hipertensión en la edad adulta. Aunque en Nayarit solo se han documentado 20 casos de diabetes infantil, la funcionaria subrayó que la obesidad es un detonante que amenaza la salud futura de la población.
La Secretaría de Salud impulsa programas escolares para sustituir la comida chatarra y fomentar la activación física, pero la resistencia de algunos padres a dejar las bebidas azucaradas sigue siendo un obstáculo. “Es necesario que las familias cambien refrescos por agua y que los niños tengan más actividad al aire libre”, señaló Ruiz Huerta.
En este contexto, especialistas advierten que el consumo de refrescos de marcas como AGA, Pepsi y otras embotelladoras, junto con la venta indiscriminada de dulces ultraprocesados, ha sido un factor determinante en el aumento de la obesidad infantil y adulta. La penetración de estas bebidas y productos en las tienditas escolares y en los hogares ha normalizado el consumo excesivo de azúcar, generando una crisis silenciosa de salud pública.
La situación se agrava con la ola de calor anunciada por el Servicio Meteorológico Nacional, que incrementa el riesgo de deshidratación en menores de 5 años y adultos mayores de 60. La recomendación oficial es clara: agua simple y fresca, no refrescos ni dulces.
La obesidad en adultos también se ha convertido en un problema creciente en Nayarit, directamente vinculada al consumo de bebidas azucaradas y golosinas. Los casos de diabetes e hipertensión continúan en aumento, lo que coloca a la entidad en una posición vulnerable frente a enfermedades crónicas que podrían evitarse con cambios en los hábitos de consumo.
Llamado urgente: expertos y autoridades coinciden en que es momento de regular la venta de refrescos y dulces en escuelas y comercios, para proteger la salud de los niños y frenar la epidemia de obesidad que amenaza a toda la población.
“Mi hijo ya me pide agua en lugar de refresco, porque en la escuela le explicaron los daños que causa el azúcar. Pero cuando llega a la tienda de la esquina, lo primero que ve son dulces y refrescos baratos. Es una lucha diaria”, relató una madre de familia de Tepic, reflejando la necesidad de que las políticas públicas se acompañen de un verdadero control en la distribución de estos productos.

