Por Ricardo Reyes.
Mientras la ciudad enfrenta problemas reales como inseguridad, falta de infraestructura y un mercado laboral que sigue dejando a miles de tepicenses con las manos vacías, la presidenta municipal Geraldine Ponce inauguró este miércoles la Expo Productores 2026 y la Feria del Empleo con un mensaje que suena más a spot publicitario que a rendición de cuentas.
Según sus propias palabras, el evento “acerca” más de 1,500 vacantes gracias a más de 30 empresas y emprendedores. Suena impresionante… hasta que uno se pregunta: ¿cuántas de esas plazas son reales, bien pagadas y estables? ¿O se trata de ofertas temporales, mal remuneradas y con contratos precarios que ya conocemos en este tipo de ferias?
La alcaldesa, quien también presume de impulsar “talento local” con artesanías, bisutería, alimentos y plantas, recorrió cada stand “escuchando historias que inspiran”. Qué bonito. Mientras tanto, muchos tepicenses siguen inspirándose en la realidad: jóvenes con títulos universitarios trabajando como repartidores, familias que no llegan a fin de mes y un municipio donde el empleo formal sigue siendo un lujo.
No conforme con eso, Ponce aprovechó el evento para dar a conocer sus programas de crédito “Mujeres Poder” e “Impulsa Tepic”, presentados como la gran solución para fortalecer negocios y generar más empleo. Programas que, como muchos otros anunciados con bombo y platillo en administraciones anteriores, suelen terminar en trámites interminables, requisitos que pocos cumplen y resultados que nunca se auditan públicamente con transparencia.
Es el clásico estilo: mucha foto recorriendo stands, muchas sonrisas frente a las cámaras y pocos datos duros sobre el impacto real. ¿Cuántos empleos se han generado efectivamente con estas ferias en los años anteriores? ¿Cuántos negocios de las beneficiadas con créditos siguen operando un año después? ¿O todo se reduce a inauguraciones, recorridos y publicaciones en redes para mantener la narrativa de “seguimos creando oportunidades”?
Geraldine Ponce, que llegó a la alcaldía con el discurso de “la ciudad que sonríe”, parece más interesada en construir una imagen de gestora incansable que en resolver de fondo los problemas estructurales de Tepic. Mientras recorre ferias y presume vacantes, la realidad cotidiana de miles de familias tepicenses sigue siendo otra: escasez de oportunidades dignas, dependencia de empleos informales y una administración que prefiere los eventos fotogénicos antes que las soluciones profundas.
Hoy inauguraron otra feria. Mañana, como siempre, los tepicenses seguirán buscando empleo de verdad.

