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¿Derrama económica o negocio caro? El verdadero costo del Mundial 2026 para México.

Por Ricardo Reyes.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 ha sido presentada como una oportunidad histórica para impulsar la economía mexicana. Autoridades deportivas, organismos empresariales y gobiernos locales han destacado los beneficios que traerá la justa internacional; sin embargo, detrás del entusiasmo futbolero también surge una pregunta inevitable: ¿realmente el país ganará más de lo que está gastando?

Las proyecciones más optimistas señalan que México obtendrá una derrama económica cercana a los 3 mil millones de dólares, derivada del aumento del turismo, el consumo en restaurantes, hoteles, transporte, comercio y servicios durante el torneo. La expectativa contempla la llegada de millones de visitantes nacionales y extranjeros a las tres sedes mexicanas: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Sin embargo, especialistas advierten que esa cifra prácticamente equivale al monto de las inversiones y adecuaciones realizadas para albergar el evento. Diversos análisis estiman que el costo total asociado a infraestructura, remodelación de estadios, movilidad, seguridad y logística ronda también los 3 mil millones de dólares, lo que reduce considerablemente la utilidad real que podría obtener el país.

Incluso, la agencia Moody’s Analytics considera que el efecto del Mundial sobre la economía nacional será limitado, al representar apenas 0.14 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) durante 2026. Aunque México sería el país anfitrión más beneficiado en comparación con Estados Unidos y Canadá, el impacto dista mucho de convertirse en una solución a los problemas estructurales del crecimiento económico nacional.

La derrama económica tampoco llegará de manera uniforme. Los principales beneficios se concentrarán en las ciudades sede y en sectores específicos relacionados con el turismo y el entretenimiento. Mientras hoteles, restaurantes, aerolíneas y comercios experimentarán un incremento en sus ingresos, gran parte del país observará el espectáculo sin recibir beneficios directos.

A ello se suma el debate sobre el uso de recursos públicos. Críticos del proyecto sostienen que parte de las inversiones pudieron haberse destinado a necesidades prioritarias como salud, educación, seguridad o infraestructura urbana básica. Otros argumentan que las mejoras realizadas dejarán un legado permanente en movilidad, conectividad y promoción internacional para México.

A unos días de que el balón comenzara a rodar, el Mundial 2026 ya dejó claro que su verdadero partido no se juega únicamente en la cancha, sino también en el terreno económico. Entre cifras millonarias, expectativas turísticas y cuestionamientos sobre el gasto público, el tiempo será el encargado de definir si la fiesta del futbol representó una auténtica victoria financiera para México o simplemente un costoso espectáculo de talla mundial.