Persisten rumores de actividades clandestinas en el CERESO Venustiano Carranza de Tepic.

Por Ricardo Reyes.

En el Centro de Readaptación Social (CERESO) de Tepic, Nayarit —conocido popularmente como el penal de Tepic—, persisten fuertes sospechas entre autoridades, organizaciones civiles y la ciudadanía de que continúan existiendo actividades clandestinas al interior del recinto, a pesar de operativos pasados y cambios administrativos.

Aunque no se han reportado hallazgos públicos recientes de túneles, laboratorios o arsenales ocultos en los últimos meses de 2025 y principios de 2026, el historial del penal y el contexto penitenciario nayarita mantienen viva la percepción de que persisten irregularidades bajo la superficie.

Antecedentes de opacidad y control criminal

El penal de Tepic ha sido señalado durante años por autogobierno de grupos delictivos, privilegios para ciertos internos, ingreso de droga, celulares y otros objetos prohibidos, así como posibles nexos entre custodios y organizaciones criminales. En administraciones anteriores (particularmente entre 2011-2017), se documentaron denuncias graves sobre laboratorios de droga al interior, torturas sistemáticas y hasta control de sectores enteros por parte de reos de alta peligrosidad.

En mayo de 2025, una investigación periodística nacional describió al CEFERESO No. 4 “El Rincón” (penal federal cercano a Tepic) como un “centro de poder criminal” donde conviven impunidad, tortura y alianzas entre internos y autoridades. Aunque se trata de un centro federal distinto al CERESO estatal de Tepic, ambos recintos comparten el mismo ecosistema de seguridad y corrupción en la región.

En el propio penal estatal, hechos violentos como la riña mortal de septiembre de 2025 (que dejó tres internos fallecidos) y constantes reportes de sobre población extrema (motivo por el cual el gobierno estatal propuso en 2025 su reubicación) refuerzan la idea de que el control interno no está plenamente en manos de las autoridades.

Percepción actual y silencio oficial

A enero de 2026, fuentes extraoficiales consultadas en Tepic aseguran que “todavía hay cosas que no se ven”:

  • Ingreso periódico de sustancias y teléfonos a pesar de revisiones.
  • Sectores del penal donde los custodios “negocian” con líderes de grupos para mantener la calma.
  • Falta de transparencia en auditorías internas y movimientos de internos de alta peligrosidad.

La actual administración penitenciaria y la Secretaría de Seguridad Pública de Nayarit no han emitido comunicados específicos desmintiendo o confirmando estas versiones en los últimos seis meses. La directora del penal ha sido mencionada en redes sociales y medios locales por su “oscuro historial”, aunque sin investigaciones formales públicas en curso.

Organizaciones de derechos humanos y familiares de internos consultados de manera extraoficial coinciden en que “el silencio oficial es lo que más preocupa”, pues suele preceder a nuevos escándalos o hallazgos.

¿Qué sigue?

Expertos en seguridad penitenciaria consultados señalan que mientras no se concrete la reubicación del penal (propuesta desde mediados de 2025 por sobrepoblación) y no haya una intervención integral con cambio total de mandos, depuración profunda de custodios y tecnología de supervisión moderna, la sospecha de actividades clandestinas seguirá latente.

Por ahora, en Tepic circula la frase entre habitantes y familiares de reos: “En el penal todo se sabe… pero casi nada se ve”.

Hasta el momento, ni la Fiscalía General del Estado ni la Secretaría de Seguridad Pública han confirmado ni desmentido la existencia actual de túneles, bodegas clandestinas u otros hechos irregulares graves al interior del CERESO de Tepic.

Entradas relacionadas

Deja tu comentario