El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este jueves 22 de enero de 2026 que mantuvo una nueva conversación con la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado.
Desde el Air Force One, mientras regresaba de su participación en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), Trump declaró a los periodistas que lo acompañaban: “Hablamos. Tenemos una muy buena relación. Es una gran mujer. Una mujer muy buena que ha atravesado mucho”. El mandatario agregó que “me gusta mucho” refiriéndose a Machado, destacando su aprecio personal por la dirigente.
Esta comunicación se produce en medio de la compleja situación política en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses, y el posterior reconocimiento de Washington a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Trump ha mantenido un equilibrio en sus declaraciones: elogió el “liderazgo muy fuerte” y “firme” de Rodríguez —a quien ha calificado en ocasiones como “una persona fantástica” con quien colabora estrechamente—, al tiempo que abrió la puerta a un posible rol futuro para Machado en la transición venezolana.
La líder opositora se encuentra desde hace una semana en Washington, donde ha sostenido múltiples reuniones con autoridades estadounidenses y legisladores para buscar apoyo internacional a su causa y a la reconstrucción democrática en Venezuela. Su encuentro previo más destacado con Trump ocurrió el 15 de enero en la Casa Blanca, donde Machado le entregó la medalla de su Premio Nobel de la Paz como gesto de reconocimiento por el respaldo de Estados Unidos a la libertad venezolana.
Hasta el momento, no se han revelado detalles específicos sobre el contenido de la conversación de este jueves. Sin embargo, las declaraciones de Trump refuerzan la existencia de una línea directa de comunicación con Machado, establecida desde su reunión inicial, y subrayan su intención de mantener interlocución con ambas figuras clave en el escenario venezolano actual.
Este nuevo contacto ocurre mientras la administración Trump continúa priorizando la estabilidad en Venezuela, con énfasis en acuerdos energéticos —como la entrega de millones de barriles de petróleo a Washington— y la preparación de una transición ordenada, en un contexto de tensiones geopolíticas y debates sobre el futuro institucional del país caribeño.
