Por carlos Hartig.
En lo que representa un punto de inflexión para el destino de la máxima casa de estudios del estado, la rectora de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), Norma Galván Meza, anunció que la institución finalmente logró abatir el asfixiante déficit financiero que arrastraba desde administraciones pasadas. Al rendir su Cuarto Informe de Actividades desde la Biblioteca Magna, la jefa del gobierno universitario atribuyó este logro a una combinación de disciplina financiera, reestructuración interna y un riguroso plan de austeridad que ha permitido estabilizar las finanzas universitarias tras años de severa crisis presupuestal.
El anuncio central de la jornada estuvo acompañado de una expectativa positiva respecto al rescate de las cuentas bancarias de la institución, las cuales permanecen congeladas debido a pasivos históricos. Galván Meza reveló que se encuentran en la fase final de las negociaciones con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Gobierno del Estado de Nayarit para la firma de un convenio definitivo. Según detalló la rectora, la mesa de trabajo tripartita ha destrabado los puntos más complejos del conflicto, por lo que se espera que en los próximos días se concrete la apertura de las cuentas, un paso crucial para devolverle la plena liquidez a la universidad.
La clave del saneamiento financiero, explicó la funcionaria, radicó en un drástico recorte del 30 por ciento en la nómina de cargos directivos, sumado a una estricta política de contención en el gasto corriente y de recursos humanos. Durante la actual gestión se congeló la creación de nuevas plazas y basificaciones, implementando además la estrategia de no sustituir las vacantes generadas por jubilaciones, retiros voluntarios o bajas definitivas. Esta política de «apretarse el cinturón» fue respaldada por un incremento progresivo en el subsidio otorgado tanto por la federación como por el gobierno estatal a lo largo de los últimos cuatro años, lo que terminó por equilibrar la balanza de pagos.
Al ser cuestionada sobre el añejo problema de las «aviadurías» que empañó la imagen de la institución en el pasado, la rectora fue tajante al asegurar que la UAN cuenta hoy con mecanismos internos de vigilancia y evaluación mucho más estrictos. Afirmó que el control institucional actual garantiza que cada peso invertido en capital humano corresponda a una labor real y efectiva dentro de las aulas o áreas administrativas. «Hoy todas las personas están realizando las funciones que les corresponden y quienes no cumplían con su labor ya no forman parte de la universidad», sentenció, marcando una línea divisoria con las prácticas de gestiones anteriores.
Por otra parte, Galván Meza no rehuyó a los temas ríspidos del entorno legal y político. Respecto al proceso jurídico que enfrenta por presuntas irregularidades en su propio trámite de jubilación, manifestó su total disposición a colaborar con las autoridades competentes y a entregar toda la información que sea requerida, mostrándose tranquila ante el dictamen final. De igual forma, ante los señalamientos de supuestas intromisiones de actores políticos externos en la vida interna de la institución, reafirmó la solidez de la autonomía universitaria y garantizó que los procesos de la UAN se mantendrán blindados y apegados estrictamente a la legalidad.
A dos años de concluir su mandato, la rectora destacó que, más allá de la contención financiera, la UAN ha logrado avanzar en su modernización mediante la digitalización de procesos administrativos, logrando reducir sustancialmente los tiempos de espera para la emisión de títulos profesionales. Con estos avances, Galván Meza perfila la recta final de su administración con un objetivo claro: consolidar de manera definitiva el ordenamiento administrativo y dejar bases financieras sanas para que las futuras generaciones de estudiantes y docentes encuentren una universidad fuerte, transparente y libre de las deudas que alguna vez amenaron su viabilidad.

