Por Carlos Hartig.
La podredumbre política y el cinismo institucional han alcanzado su punto más alto en Rosamorada bajo la nefasta administración del alcalde José Ampelio Gutiérrez García. Con una desfachatez que raya en lo criminal, las autoridades municipales han tenido la osadía de inventar un supuesto «recorte presupuestal» de 600 mil pesos para pisotear los derechos de los trabajadores, negándoles el pago de sus salarios y prestaciones básicas. Sin embargo, la farsa de la austeridad se derrumbó por completo este fin de semana: las arcas públicas, supuestamente vacías para la clase obrera, se abrieron de par en par para financiar el asqueroso derroche logístico y operativo de un mitin partidista. Para este Ayuntamiento, el dinero del gasto corriente no es para la gente, es la caja chica para comprar lealtades y alimentar el ego de una camarilla política ambiciosa.
La evidencia del desvío de recursos y atención quedó expuesta ante el escrutinio público el pasado sábado 30 de mayo de 2026, cuando la cancha «Colosio» fue utilizada como el búnker de un ostentoso y cínico mitin del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que congregó a más de dos mil acarreados. Mientras las familias de los empleados municipales padecen hambre por la falta de pagos, José Ampelio Gutiérrez García prefirió exhibir un ofensivo músculo político, financiando con recursos del erario un evento que a todas luces representa un acto anticipado de campaña. En medio de esta burla, Ramón Partida, secretario general de la sección del SUTSEM en Rosamorada, alzó la voz con extrema dureza para pulverizar las mentiras del tesorero y la síndico, denunciando que es una infamia alegar insolvencia económica cuando los recursos de la gente se están dilapidando en banquetes y pasarelas partidistas.
El boquete financiero provocado por la voracidad de las autoridades locales mantiene en jaque el patrimonio de cientos de hogares. Según los datos duros presentados por Ramón Partida, la administración del alcalde adeuda de manera arbitraria la totalidad de las primas vacacionales de este año, los estímulos por años de servicio y la indignante suma de un millón 200 mil pesos correspondientes al fondo de ahorro patronal del año pasado. Esta retención ilegal de dinero no es negligencia administrativa, es un atraco directo al bolsillo del trabajador perpetrado por un alcalde que ha decidido que las siglas de su partido son más importantes que la ley y el sustento de la base laboral que mueve al municipio.

Ante este atropello sin precedentes, la base trabajadora respondió con una dignidad inquebrantable, plantándose con valentía en las calles para exigir lo que por derecho les corresponde. Las dirigencias expresaron un profundo y combativo agradecimiento a todos los compañeros de trabajo que se manifestaron con firmeza durante esta jornada de protesta, desafiando las cobardes amenazas de represalias laborales y los descuentos salariales con los que la tesorería pretendía infundir miedo. El líder sindical local, Ramón Partida, fue categórico al advertir que la base obrera no dará un solo paso atrás ante las leyes opresoras actuales y sentenció que, si José Ampelio Gutiérrez García no liquida cada centavo adeudado al finalizar este mes, se iniciará un paro total y permanente que colapsará al municipio hasta que se respete la dignidad de los trabajadores.
La ola de indignación estatal ya se ha unificado en un frente de resistencia absoluto que promete aplastar la soberbia del palacio municipal. Óscar Cedano, secretario general del SUTSEM a nivel estado, ha tomado las riendas de la estrategia legal y de movilización social, advirtiendo que el sindicato no va a tolerar que alcaldes corruptos utilicen el salario de los burócratas como financiamiento privado para sus feudos políticos. Respaldados por la fuerza y determinación de Óscar Cedano, los manifestantes de Rosamorada han dejado en claro que el gobierno municipal se ha topado con una pared de hierro, y que la lucha no cesará hasta que las autoridades rindan cuentas ante la justicia por el desvío de fondos públicos hacia fines electorales.
El colmo de la esquizofrenia gubernamental se vivió mientras el alcalde se desvivía en halagos para tomar protesta a Ramona Coronel y Daniel Hernández como nuevos dirigentes del comité municipal del PRI, rodeado de la opulencia de figuras como la presidenta estatal Sofía Bautista, el secretario nacional Jorge Meade, la diputada Paola Vargas Arciniega, Manuel H. Cota Jiménez, Carlos M. Castillón Medina de la CNC, y exalcaldes como Heriberto López Rojas «Titiyo». Mientras esta élite política aplaudía el derroche, el pueblo de Rosamorada sufría el peor desastre de servicios públicos en años, soportando temperaturas extremas sin una sola gota de agua potable debido a cortes criminales que duran hasta cuatro días seguidos. Ramón Partida fulminó al gobierno local al señalar que es una monstruosidad dejar morir de sed a la población en plena ola de calor mientras el alcalde utiliza el dinero público para alimentar los lujos de la clase política.
Rosamorada se encuentra hoy secuestrada por la soberbia, la opacidad y la ambición de un gobernante que ha perdido todo rastro de vergüenza y sensibilidad social. Es un insulto intolerable para la ciudadanía que se declare una quiebra institucional para evadir compromisos laborales y dejar al pueblo sin agua, pero se desplieguen millones de pesos para armar una fiesta partidista de dos mil personas. La histórica resistencia civil, guiada por la base y cobijada por la dirigencia de Óscar Cedano, ha enviado un mensaje fulminante: el destino de Rosamorada ya no será juguete de un alcalde negligente que prefiere llevar agua a su propio molino político antes que garantizar la supervivencia y la dignidad de su pueblo.

