Por Ricardo Reyes.
Mientras el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero y la presidenta del DIF estatal, Beatriz Estrada Martínez, encabezaron un acto oficial para reconocer la labor del personal de enfermería en el marco del Día Internacional de la Enfermería, trabajadores del sector salud continúan enfrentando condiciones laborales precarias, falta de insumos y sobrecarga de trabajo en diversos hospitales y centros médicos de Nayarit.
Durante el evento protocolario, el mandatario estatal entregó reconocimientos a enfermeras y enfermeros con hasta 53 años de servicio, destacando su “vocación” y “humanismo”. Sin embargo, detrás de los discursos oficiales persisten reclamos por la falta de medicamentos, escasez de personal, contratos temporales y jornadas extenuantes que afectan tanto al personal médico como a los pacientes.
Trabajadores de distintas instituciones de salud han señalado en reiteradas ocasiones que los homenajes públicos contrastan con la realidad diaria en hospitales públicos, donde frecuentemente se enfrentan a carencias de equipo básico, saturación de áreas y retrasos en mejoras salariales y basificaciones prometidas.
Aunque Miguel Ángel Navarro Quintero aseguró que el personal de enfermería representa una pieza fundamental del sistema de salud estatal, voces dentro del sector consideran que el reconocimiento institucional resulta insuficiente si no va acompañado de mejores condiciones laborales, inversión hospitalaria y fortalecimiento real de la infraestructura médica.
Por su parte, Beatriz Estrada Martínez resaltó la sensibilidad y entrega del gremio; no obstante, trabajadores consultados señalaron que el esfuerzo del personal muchas veces ha servido para compensar deficiencias estructurales del sistema de salud en la entidad.
En Nayarit, enfermeras y enfermeros continúan siendo uno de los sectores más demandados dentro de los hospitales públicos, especialmente tras años de presión acumulada en el sistema sanitario. A pesar de los actos conmemorativos y reconocimientos simbólicos, persiste la exigencia de acciones concretas que dignifiquen realmente su labor más allá de ceremonias oficiales y discursos políticos.

