Entre la indolencia de la Comisión de Búsqueda y la parálisis operativa de la CEAIV, las familias de desaparecidos denuncian un Estado que simula trabajar mientras las fosas comunes y el olvido institucional se tragan la verdad.
Por Carlos Hartig.
La crisis de desapariciones en Nayarit no es solo una tragedia humanitaria, es un fracaso institucional con nombres y apellidos que ha derivado en una «burocracia del dolor». La gestión de la Dra. Christian Maribel Contreras Barraza al frente de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas es señalada hoy por los colectivos como una maquinaria de simulación. Guadalupe Solís, presidenta del colectivo Desaparecidos Nayarit AC, ha sido incisiva al denunciar que los protocolos de búsqueda se han reducido a meros trámites de escritorio: «Según ellos ya se hizo, pero no hay respuesta concreta para ninguno de nosotros», sentenció Guadalupe Solís, quien busca incansablemente a su nieto Jorge Adrián Robles Solís, desaparecido desde el 1 de diciembre de 2018.
La indignación de las familias se extiende con igual fuerza hacia el Lic. Arturo Gerardo García Álvarez, titular de la Comisión Estatal de Atención Integral a Víctimas (CEAIV). Guadalupe Solís relata que, aunque acuden a la CEAIV en busca de los recursos que por ley les corresponden para viáticos y gastos de búsqueda, el apoyo se queda en el discurso y la simulación. «No es lo mismo ir a mesas de trabajo que la práctica; tengo oficios que siguen las mismas propuestas, la misma solicitud», señaló la Sra. Guadalupe Solís, evidenciando que bajo el mando de García Álvarez, la institución se ha convertido en una barrera administrativa que obliga a las familias a una revictimización constante.

La exigencia de una auditoría profunda a ambas comisiones es ya un clamor unificado de los colectivos liderados por figuras como Guadalupe Solís, quienes sospechan de un manejo opaco de los fondos públicos. Los activistas cuestionan duramente el destino del presupuesto para el Memorial de los Desaparecidos, una obra que se ha erigido como el monumento a la burla oficial: prometida para enero, postergada mes con mes y aún en el abandono en pleno mayo de 2026. Para Guadalupe Solís, el retraso sistemático de Contreras Barraza y la parálisis de García Álvarez no son errores de logística, sino una falta de voluntad política que los colectivos interpretan como un desprecio total.
El «agujero negro» de las fosas comunes municipales en Nayarit representa la negligencia más oscura de la actual administración. En demarcaciones como Caponeta, Santiago e Ixtlán del Río, la Comisión de Búsqueda ha permitido que el olvido cubra cementerios donde se sospecha descansan cientos de personas sin identificar. La Dra. Contreras Barraza ha sido incapaz de establecer un registro fidedigno, permitiendo que la administración de los cuerpos sea un caos absoluto. Guadalupe Solís cuestiona con dureza: «¿Dónde están esos cuerpos? ¿Quién tiene el registro? Yo puedo asegurar que de ahí van a surgir muchos desaparecidos», advirtió la presidenta del colectivo.
En el terreno de búsqueda, la seguridad para las madres es una promesa rota y peligrosa. A pesar de los discursos oficiales de acompañamiento, la coordinación entre la Comisión de Búsqueda y los cuerpos de seguridad es inexistente en la práctica. Guadalupe Solís fue tajante al señalar que, cuando salen a campo, las autoridades solicitadas por la Comisionada simplemente no llegan o aparecen cuando la jornada ha terminado: «La seguridad de nosotros está primero, no queremos aumentar la cifra de madres buscadoras desaparecidas», denunció Guadalupe Solís, evidenciando que el Estado deja a las mujeres a merced de la suerte en zonas de alto riesgo.
La Secretaría General de Gobierno ha servido como un paraguas de protección política para que esta estructura de inacción prevalezca frente al dolor ciudadano. Se ha ignorado sistemáticamente el rechazo de al menos nueve colectivos que se oponen a la ratificación de Contreras Barraza, quien arrastra vicios de ejecución desde administraciones pasadas. Guadalupe Solís relató que, tras confrontar al Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, la respuesta oficial fue el blindaje de la funcionaria: «La contestación fue que el Gobernador tiene la última palabra». Esta postura es interpretada por Guadalupe Solís y sus compañeras como una bofetada que prioriza la lealtad política.
La parálisis forense en Nayarit es otra herida abierta que no deja de sangrar. Lugares con hallazgos críticos como «El Hawaii» o «Trigomil» permanecen con procesos estancados o «a medias» debido a la falta de continuidad por parte de la Comisión Estatal de Búsqueda. Guadalupe Solís lamenta que, a pesar de tener años con puntos identificados, la Dra. Contreras Barraza no concluye los trabajos, dejando a las familias en un ciclo infinito de esperas. «¿De qué me sirve ir a hablar con los ejidatarios si al rato la Comisión lleva a otros colectivos?», cuestionó Guadalupe Solís, denunciando una gestión que fractura la unidad de las víctimas en lugar de ofrecer soluciones forenses reales.
La cifra oficial de 2,000 desaparecidos en el estado es señalada como un maquillaje estadístico que oculta la magnitud real de la tragedia. La desconfianza sembrada por la inoperancia de García Álvarez en la CEAIV y la falta de resultados de Contreras Barraza provoca que cientos de familias nayaritas prefieran el silencio por miedo a represalias. «Para las autoridades ellos no existen», sentenció Guadalupe Solís, denunciando que el Gobierno se siente cómodo ignorando la «cifra negra» de personas que nunca son denunciadas, lo que les permite mantener un discurso de pacificación artificial mientras la violencia sigue arrancando miembros a las familias en la entidad.
La lentitud operativa se ha convertido en la herramienta de desgaste favorita de los funcionarios estatales. Guadalupe Solís denunció que las reuniones con la Secretaría de Gobierno terminan en promesas que tardan semanas en siquiera discutirse nuevamente: «Se tardan 15 días para ponernos de acuerdo en cuándo nos vamos a ver para hacer un plan». Esta táctica de dilación sistemática busca, según denunció Guadalupe Solís, que las madres buscadoras abandonen sus exigencias por cansancio, una estrategia perversa que choca de frente con la tenacidad de mujeres que no descansarán hasta encontrar a sus seres queridos.
Finalmente, el colectivo Desaparecidos Nayarit AC, bajo el liderazgo de Guadalupe Solís, convoca a un acto de resistencia este domingo con un «tendedero» de fotografías y una misa a las 7 de la noche para visibilizar a quienes el sistema intenta borrar. Guadalupe Solís hizo un llamado urgente a la sociedad y a las familias que aún no han denunciado por temor a que se unan a esta protesta pacífica. Mientras la política estatal se empeña en perpetuar nombres en los cargos, Guadalupe Solís demuestra que en Nayarit la memoria es la única justicia que no se rinde ante la burocracia del dolor y la indiferencia de funcionarios que «solo dan largas».

