Tepic, Nayarit (RRC): Lo que durante años fue presentado como un emblema de crecimiento empresarial en la entidad, hoy se encuentra en el centro de una de las investigaciones más delicadas en materia de seguridad: Carnes Selectas de Nayarit, considerada una de las comercializadoras cárnicas más grandes del estado, es señalada en líneas de investigación por presuntos vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
De acuerdo con información derivada de investigaciones ministeriales, el caso no se limita a un hecho aislado. Autoridades estatales y federales indagan una posible red que incluiría desde el uso de infraestructura empresarial para actividades ilícitas, hasta la presunta operación de un narcolaboratorio vinculado indirectamente con la cadena comercial. El aseguramiento de inmuebles relacionados con esta línea de investigación encendió las alertas dentro del gabinete de seguridad.
Las indagatorias apuntan a un esquema más amplio: empresas formalmente constituidas que, bajo la apariencia de legalidad, podrían haber sido utilizadas como plataformas logísticas para el crimen organizado. En este contexto, no solo se investiga la posible producción de sustancias ilícitas, sino también redes de “halconeo”, distribución y eventuales mecanismos de lavado de dinero.
Fuentes cercanas al caso advierten que el alcance podría escalar conforme avancen los peritajes financieros y operativos. La hipótesis central no descarta que estructuras empresariales consolidadas hayan sido infiltradas —o incluso cooptadas— por grupos criminales para facilitar movilidad, resguardo y encubrimiento de operaciones.
El Cártel Jalisco Nueva Generación, identificado como uno de los grupos delictivos con mayor capacidad operativa en el país, ha sido relacionado en distintos expedientes con el uso de negocios legales como fachada. De confirmarse esta línea en Nayarit, el caso podría convertirse en un precedente que exhiba con mayor crudeza la penetración del crimen organizado en la economía regional.
Mientras tanto, la investigación se mantiene abierta y bajo sigilo. Hasta el momento, no existe una resolución judicial firme que acredite responsabilidad directa de los propietarios o directivos de la empresa; sin embargo, el golpe mediático y las implicaciones del caso ya han comenzado a generar efectos en el entorno comercial y social.
El escándalo deja al descubierto una pregunta inquietante: ¿cuántas estructuras aparentemente legítimas podrían estar operando bajo la sombra del crimen organizado? En Nayarit, la línea entre empresa y operación criminal parece, cada vez más, peligrosamente difusa.

