Por Ricardo Reyes.
La reciente difusión de la alcaldesa Geraldine Ponce sobre la “renovación” de instalaciones de Seguridad Pública ha desatado cuestionamientos entre ciudadanos y sectores críticos, quienes consideran que este tipo de anuncios representan más una estrategia de imagen que una solución real a los problemas de inseguridad que persisten en la capital nayarita.
En su mensaje, la presidenta municipal destacó la rehabilitación de espacios que, según afirmó, llevaban más de 12 años en abandono, incluyendo módulos para la unidad K9, un aula de capacitación, armería y bodega. Incluso hizo énfasis en la dignificación de los llamados “guardianes peludos”, en referencia a los perros policía, lo que generó reacciones encontradas en redes sociales.
Sin embargo, para muchos tepiqueños, el problema de fondo no radica en la infraestructura, sino en la efectividad de las estrategias de seguridad. Vecinos de distintas colonias han señalado que los robos, la violencia y la percepción de inseguridad continúan sin una disminución clara, lo que contrasta con el discurso oficial.
“Está bien que arreglen las instalaciones, pero eso no evita que sigan los asaltos o que la policía tarde en llegar”, comentó un habitante de la zona norte de la ciudad, quien prefirió el anonimato.
Críticos también apuntan que el hecho de que las instalaciones hayan permanecido más de una década sin mantenimiento evidencia una falta de continuidad y planeación en las administraciones municipales, incluyendo la actual, que ahora presenta estas acciones como logros significativos.
Además, especialistas en seguridad han reiterado que la profesionalización policial, el equipamiento operativo y la estrategia preventiva son factores clave que no pueden sustituirse únicamente con mejoras en infraestructura.
Mientras tanto, el gobierno municipal insiste en que fortalecer a las corporaciones es parte de la construcción de un Tepic más seguro. No obstante, la percepción ciudadana parece ir en sentido contrario, dejando en evidencia una brecha entre el discurso institucional y la realidad que viven miles de habitantes.
La pregunta que queda en el aire es si estas acciones representan un verdadero avance o simplemente un intento más de proyectar resultados en medio de un contexto donde la seguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones en Tepic.

